Un equipo de científicos en Estados Unidos ha identificado bajo el estado de Nueva Jersey una falla geológica oculta que explica el origen del sismo de magnitud 4,8 registrado en abril de 2024. Publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, el estudio descarta que el movimiento procediera de la conocida Falla de Ramapo, de casi 300 kilómetros de longitud.
Los investigadores demostraron que la orientación de esta antigua estructura no coincidía con el desplazamiento detectado, lo que los llevó a descubrir una fractura subterránea desconocida hasta la fecha.
El descubrimiento de la falla inmadura de Mountainville
La investigación identificó la estructura responsable a unos 3,5 kilómetros al oeste del epicentro, bautizándola como la falla de Mountainville. Los geólogos la catalogan como una falla «inmadura», caracterizada por una red de pequeñas grietas atrapadas en rocas cristalinas que aún no se han unido en un solo plano.
Para hallarla, los expertos combinaron mapas sismológicos tridimensionales de las réplicas, tecnología de escaneo láser Lidar y simulaciones de laboratorio sobre fricción de cuarzo, confirmando que las tensiones subterráneas derivaron hacia estas fracturas menores en lugar de la grieta principal.
Reflexión sobre el riesgo sísmico y la prevención en Ecuador
El hallazgo de estructuras tectónicas invisibles en zonas muy pobladas de la costa este estadounidense ofrece un importante punto de comparación para Ecuador. Al encontrarse sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico y el límite de las placas de Nazca y Sudamericana, el territorio ecuatoriano convive con un riesgo sismológico constante, monitoreado por el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN).
Al igual que en Estados Unidos, diversas ciudades ecuatorianas como Quito, Cuenca o Guayaquil albergan sistemas de fallas ciegas o secundarias ocultas bajo la densa vegetación o la capa urbana. La experiencia en Nueva Jersey demuestra que los terremotos no solo provienen de las grandes grietas históricas, sino también de fracturas pequeñas y complejas que requieren análisis tecnológicos de vanguardia.
Para la comunidad científica local, este descubrimiento reafirma la necesidad de profundizar los estudios de microzonificación sísmica y mantener estrictos códigos de construcción sismorresistente en el país.













