Una tuneladora de gran escala deberá atravesar la Cordillera de los Andes para conectar San Juan, en Argentina, con Coquimbo, en Chile. La máquina será la pieza central del futuro túnel binacional de Agua Negra, uno de los proyectos de ingeniería más complejos de la región por las condiciones del terreno andino.
La construcción exige una máquina capaz de excavar, retirar material y sostener la estructura del túnel mientras avanza. La operación combina fuerza mecánica, automatización e ingeniería de precisión en un entorno geológico complejo.
Qué es una tuneladora TBM
Conocida por la sigla TBM (Tunnel Boring Machine), esta máquina fue concebida para abrir túneles en distintos tipos de suelo y roca. A diferencia de una perforadora convencional, funciona como una fábrica móvil dentro de la montaña.
Mientras la parte delantera destruye la roca, otros sistemas recogen los fragmentos y los trasladan fuera del área de excavación. Esa integración permite que varias etapas del proceso ocurran casi al mismo tiempo, sin pausas prolongadas entre una fase y otra.
Cómo se fractura la roca andina
En el frente del equipo se ubica uno de los componentes más importantes de todo el sistema: el disco de corte. Esta estructura circular incorpora herramientas resistentes, algunas fabricadas con carburo de tungsteno, un material conocido por su dureza y resistencia al desgaste.
Cuando el disco gira, las herramientas entran en contacto directo con la roca y generan fracturas por la presión ejercida sobre la superficie. A medida que el conjunto sigue girando, se van retirando capas sucesivas de la montaña, avanzando metro a metro hacia el interior de los Andes.
El destino de las toneladas de roca
Perforar una montaña resuelve apenas la mitad del desafío técnico. También hace falta retirar de forma continua todo el material que deja de formar parte del túnel, sin que se acumule detrás del frente de avance.
Una vez fragmentada la roca en la zona delantera, los escombros son recogidos y dirigidos hacia cintas transportadoras instaladas dentro del propio equipo. El material recorre toda la estructura hasta la parte trasera. Allí sale del área de excavación y pasa al sistema de remoción de residuos.
Un equipo hecho a medida del proyecto
Las grandes tuneladoras no salen de una línea de producción estándar ni se trasladan directamente a la obra. Cada unidad se desarrolla según las condiciones específicas del terreno donde va a operar.
Entre los factores que definen el diseño están el tipo y la resistencia de las rocas, el diámetro necesario para el túnel, la extensión de la excavación y la presión del terreno. También se consideran el sistema de transporte de materiales y el método de instalación del revestimiento interior.
Por esa razón, este tipo de equipo se proyecta y construye a medida en instalaciones especializadas. Empresas de Alemania, China e Italia están entre las responsables de desarrollarlo.













