Pasar horas frente al fuego durante una jornada de asado puede terminar en lumbago, dolor de rodillas o molestias en el cuello. Quien cocina de pie durante mucho tiempo combina movimientos repetitivos con posturas forzadas, una mezcla que desgasta músculos y articulaciones, sobre todo en la zona baja de la espalda.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, más de la mitad de los trabajadores, hasta un 70% en algunos casos, llegará a experimentar algún dolor musculoesquelético en algún momento de su vida laboral. El mismo organismo señala que 1,71 billones de personas alrededor del mundo padecen este tipo de afecciones.
Entre estas dolencias, el dolor lumbar es el más común y afecta a más de 568 millones de personas en todo el mundo.
Carlos de la Fuente tiene un doctorado en Ciencias Fisiológicas y forma parte del Instituto del Ejercicio y la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello. El investigador explicó a La Tercera que la tarea de cocinar exige cargar objetos pesados y mantener posturas incómodas por largo rato, algo que también les ocurre a quienes se ponen frente a la parrilla en las Fiestas Patrias.
Zonas del cuerpo más afectadas
La columna lumbar concentra el 61,9% de las afecciones en cocineros y asadores, seguida por rodillas, cuello y cintura escapular. Permanecer de pie durante muchas horas, repetir movimientos, caminar en exceso o hacer fuerzas desmedidas son los principales factores de riesgo de estas lesiones.
Las personas de 40 a 50 años concentran la mayor cantidad de estos problemas, seguidas de quienes tienen entre 30 y 39 años. Después de una jornada de más de nueve horas junto al fuego, es común que aparezcan puntos gatillo. Zonas musculares dolorosas causadas por espasmos prolongados que aparecen sobre todo en las piernas, especialmente en los gastrocnemios y el sóleo.
En cambio, la fatiga muscular sostenida durante la jornada afecta la espalda baja.
Ajustes simples para cuidar el cuerpo
Colocar la parrilla a la altura de la cintura evita que el cuerpo se incline o se estire de forma innecesaria durante horas. Para manipular pesos, hay que doblar las rodillas al bajar objetos y mantenerlos pegados al cuerpo. Si es posible, repartir la carga entre varias personas reduce el desgaste de la columna.
Cargar objetos al frente y dentro del alcance natural del brazo evita las rotaciones repetitivas que dañan los discos de la espalda. Solo se deben levantar pesos livianos por encima de los hombros para no sobrecargar el manguito rotador.
Levantarse, caminar y estirar cuello, espalda y extremidades cada 30 a 40 minutos permite que los músculos se recuperen a lo largo de la tarde.
Utensilios que marcan la diferencia
Elegir pinzas y utensilios de mango largo y peso liviano permite mantener una distancia del calor sin necesidad de inclinarse. Esto también reduce el riesgo de quemaduras durante la jornada frente al fuego.
Estirar antebrazos y muñecas con regularidad previene sobrecargas en los codos, un punto débil habitual entre quienes cocinan por horas. Usar un carro para trasladar insumos y la propia parrilla cuando sea posible permite organizar los elementos y evita desplazamientos con peso extra y posturas forzadas que se acumulan a lo largo del día.













