Daniel Mulligan rompió el récord mundial de peso muerto en una prueba de 24 horas. El entrenador personal británico, de 32 años, movilizó 822.242 kilogramos y superó el registro anterior, de 580.220 kilogramos, que su compatriota Nick Riding mantenía desde 2022.
El peso total desplazado equivale aproximadamente al de 137 elefantes africanos o cuatro aviones Boeing 747 vacíos. Durante las 24 horas, Mulligan completó 11.749 repeticiones con una barra de 70 kilogramos, a un ritmo sostenido de cerca de ocho levantamientos por minuto, sin interrupción.
Además, las donaciones recaudadas sumaron 7.032 libras esterlinas, una cifra muy superior a los US$ 9.519 informados inicialmente según la cotización.
Cinco meses de entrenamiento riguroso
El peso muerto es un ejercicio multiarticular que consiste en elevar una barra desde el suelo hasta la cadera y trabaja las piernas, la espalda y el abdomen.
Antes de afrontar el desafío, Mulligan pasó cinco meses preparándose. Durante ese período, sufrió ampollas en las manos y una pequeña hernia, según consta en el Libro de los Récords. También se concentró en perfeccionar la mecánica del movimiento para reducir el desgaste y el riesgo de lesiones graves.
La magnitud del esfuerzo requerido en 24 horas continuas de trabajo físico intenso ilustra por qué este tipo de desafío demanda una planificación meticulosa y un acondicionamiento extremo del cuerpo.
La técnica como protección contra lesiones
Mulligan destacó la importancia de colocar los pies directamente debajo de la barra, una posición que reduce el riesgo de lesiones en la zona lumbar. También recomendó tensar el abdomen antes de cada repetición y aprovechar el impulso de las piernas para distribuir mejor la carga entre los músculos involucrados.
Desde la infancia, Mulligan soñaba con establecer un récord mundial y finalmente alcanzó esa meta. Tras conseguirlo, anunció que buscará nuevas marcas de fuerza y resistencia física en futuros intentos.
Un propósito mayor que el deporte
El desafío también tuvo un objetivo benéfico. Mulligan decidió afrontar una prueba de gran desgaste físico después de que una amiga cercana recibiera un diagnóstico de cáncer y usó el intento para recaudar fondos.
La suma recaudada, de 7.032 libras esterlinas, se destinó a Macmillan Cancer Support, la organización que acompaña a su amiga durante el tratamiento.
Mulligan explicó a UOL que lo impulsó a buscar un desafío lo bastante grande como para generar donaciones fue el deseo de marcar una diferencia real. Así vinculó su logro personal con el apoyo a la causa. El esfuerzo mostró cómo una prueba física extrema puede servir para apoyar causas benéficas más allá del entrenamiento deportivo.













