La ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, ha comenzado a implementar una estrategia para reducir el calor generado por sus edificios mediante el uso de techos blancos y superficies reflectantes.
El programa NYC °CoolRoofs fue lanzado en 2010 y continuó expandiéndose durante los años siguientes, con el objetivo de disminuir el consumo de energía, las emisiones y el efecto de isla de calor urbano.
La iniciativa consiste en aplicar revestimientos blancos y reflectantes sobre determinados techos, especialmente aquellos que tradicionalmente utilizan materiales oscuros.
Estas superficies absorben menos radiación solar y pueden alcanzar temperaturas considerablemente menores durante los días calurosos.
La diferencia entre los techos oscuros y blancos
Los estudios realizados en Nueva York muestran hasta qué punto el color y el material de una cubierta pueden influir en su temperatura.
Investigadores han registrado temperaturas de entre 77 y 82 °C en techos negros durante el verano. En otras mediciones, los techos blancos presentaron temperaturas hasta 30 °C menores que las superficies oscuras.
La diferencia se debe principalmente a la capacidad de las superficies claras para reflejar una mayor proporción de la radiación solar.
Como consecuencia, el techo absorbe menos calor y puede reducirse la cantidad de energía necesaria para enfriar el interior del edificio.
Una estrategia contra la isla de calor
El uso de techos reflectantes forma parte de un conjunto de medidas destinadas a enfrentar el efecto de isla de calor urbano, fenómeno por el cual las ciudades suelen registrar temperaturas superiores a las de las áreas menos urbanizadas.
En 2011, Nueva York aprobó una legislación que estableció nuevos estándares para los revestimientos de techos, reforzando el uso de superficies reflectantes en determinadas construcciones.
El programa NYC °CoolRoofs también alcanzó millones de pies cuadrados de techos tratados. Según el informe anual de 2011, desde su lanzamiento se habían cubierto 2,5 millones de pies cuadrados en 288 edificios.
¿Qué beneficios ofrecen?
Además de reducir la temperatura de las superficies, los techos reflectantes pueden disminuir la demanda de aire acondicionado y contribuir a reducir el consumo energético durante los períodos de calor.
También pueden prolongar la vida útil de determinados materiales de cubierta al reducir su exposición a ciclos extremos de calentamiento.
La experiencia de Nueva York muestra que modificar las superficies urbanas puede ser una de las herramientas utilizadas para enfrentar las altas temperaturas.













