En el sureste murciano, donde La Manga forma un enclave marino único, existe una criatura que los buzos y marineros locales creían perdida para siempre. El pez guitarra, desaparecido del Mediterráneo occidental durante más de tres décadas, reaparece ahora en Cabo de Palos como lo que los científicos llaman «un milagro». Pero ese milagro se está esfumando.
Con apenas 1.200 habitantes, este pueblo de pescadores alberga los únicos ejemplares conocidos de una especie catalogada en peligro crítico de extinción. Su reaparición fue tan sorprendente que motivó la creación de iniciativas de protección. Hoy, sin embargo, los investigadores notan que varios individuos han desaparecido de sus monitoreos, generando nuevas preguntas sobre qué ocurre con estos animales tan extraños.
Una criatura entre dos mundos
El pez guitarra tiene características de tiburón: posee una cola que recuerda a este depredador y un cuerpo alargado. Pero en realidad pertenece a la familia de las rayas y ha evolucionado de manera única, con una cabeza aplanada característica.
Su nombre científico es Rhinobatos rhinobatos, aunque localmente se conoce simplemente como guitarra marina por la forma de su cuerpo.
No está solo en el riesgo, e los Rhinopristiformes, grupo al que pertenecen los peces guitarra, rayas rinoceronte y especies afines, representan uno de los conjuntos de peces más amenazados del planeta. De sus aproximadamente 62 especies reconocidas, casi 47 enfrentan algún nivel de amenaza según datos de la UICN.
Entre ellas, la mitad se encuentra en la categoría más crítica de Conservación.
La pesca como principal amenaza
Durante décadas, la zona mediterránea hasta los 200 metros de profundidad bulló de guitarras marinas. En España, dos especies coexistían: el pez guitarra común y su pariente gigante, Glaucostegus cemiculus. Los pescadores los capturaban regularmente junto a otras especies de mayor demanda comercial, sin sospechar que estaban extinguiendo poblaciones enteras.
A medida que las técnicas de pesca se hicieron más eficientes y el esfuerzo pesquero aumentó sin regulación específica, estos animales desaparecieron de los registros. Cuando reemergieron en Cabo de Palos hace unos años, su ausencia había durado más de 30 años, lo que explica por qué su avistamiento fue considerado un acontecimiento científico excepcional.
El misterio del comportamiento estacional
María Pozo-Montoro, investigadora del Grupo de Ecología y Conservación Marina de la Universidad de Murcia, llegó a Conocer estos peces de manera inesperada. Trabajando en Naciones Unidas, escuchó historias sobre una especie que figuraba como extinta en España. La sorpresa fue radical cuando buceadores y pescadores de Cabo de Palos le confirmaron su presencia en las aguas locales.
Las preguntas se multiplicaron, e ¿Por qué Cabo de Palos entre toda la costa española? ¿Por qué aparecen con tanta mayor frecuencia en verano que en invierno? ¿Responde a patrones ecológicos fijos o es una concentración circunstancial? Para investigar estas incógnitas, Pozo-Montoro impulsó GuitarProtect, que engloba el proyecto Guitar-Hero, dedicado al estudio y protección de esta especie singular.
Vigilancia tecnológica en las profundidades
Determinar qué sucede bajo el agua presenta desafíos técnicos enormes. Los ojos humanos tienen límites en el medio marino, así que los investigadores recurren a telemetría acústica para monitorear los movimientos de los peces marcados. Estos dispositivos emiten señales que detectores submarinos especializados pueden captar a distancia, permitiendo rastrear a los animales incluso en aguas turbias o de noche.
El sistema ha revelado algo inquietante: algunos individuos que fueron marcados y seguidos durante períodos anteriores han dejado de registrarse. Esto sugiere dos posibilidades: migración hacia zonas no monitoreadas o desaparición definitiva. Ambas preocupan a los científicos, aunque distinguir entre ellas requiere más datos y años de seguimiento sistemático.
Un milagro bajo amenaza
La rediscoverta del pez guitarra en el Mediterráneo occidental fue considerada un logro de Conservación inesperado. Su existencia en Cabo de Palos representa la única población conocida en la región, lo que convierte a estos individuos en únicos e insustituibles. Cualquier declive en sus números significa la pérdida de una fuente genética irreemplazable para la especie en toda el área.
Sin una acción coordinada y basada en datos sólidos sobre sus movimientos y necesidades ecológicas, la ventana para salvar esta población podría cerrarse. El Reto ahora es entender qué ha causado su desaparición inicial. Qué condiciones permitieron su reaparición, y qué está sucediendo en este momento para que algunos ejemplares se desvanezcan de los monitoreos científicos.













