Durante sus episodios de alteración mental, Carlos VI de Francia llegó a creer que su cuerpo estaba hecho de vidrio y que se rompería al menor contacto.
El monarca francés llegó a reforzar su ropa con barras de hierro y evitaba que lo tocaran por temor a quebrarse. Su caso se convirtió en uno de los más documentados de lo que la medicina llamaría después «delirio de vidrio».
Nacido en 1368, Carlos VI ascendió al trono siendo niño, en una época marcada por la Guerra de los Cien Años y conflictos políticos. Su comportamiento comenzó a inquietar a quienes lo rodeaban desde su juventud. La crisis más grave llegó en 1392, durante una campaña militar contra Bretaña, cuando sufrió un episodio de desorientación y violencia.
Las medidas extremas para proteger un cuerpo de cristal
Después de ese episodio, las crisis reaparecieron de forma intermitente, acompañadas de creencias cada vez más inusuales. La convicción de que su cuerpo era de vidrio no quedó limitada a ideas vagas: Carlos tomó medidas concretas para protegerse del menor contacto físico.
Evitaba que las personas se acercaran demasiado y temía cualquier golpe o accidente que pudiera fracturar su supuesto cuerpo de cristal. Una descripción atribuida al papa Pío II relata que el monarca usaba ropas reforzadas con varillas de hierro para evitar que su cuerpo se quebrara.
Este detalle hizo célebre su caso en los registros históricos y lo convirtió en una referencia cuando la medicina y la psiquiatría mencionan este tipo de delirio.
Un fenómeno cultural de la Edad Media tardía
El caso de Carlos VI no fue aislado, e entre el final de la Edad Media y el inicio de la era moderna. Otras personas en Europa también creían que sus cuerpos, o partes de ellos, estaban hechos de vidrio y podían romperse. Este fenómeno recibió posteriormente el nombre de «delirio de vidrio».
El vidrio tenía una carga simbólica particular en aquella época: era un material valioso y asociado con la transparencia y la fragilidad. Los historiadores de la psiquiatría estudian cómo los miedos y los delirios incorporan elementos de la cultura y la tecnología de cada período, y reflejan las ansiedades y obsesiones de su tiempo.
Crisis que iban mucho más allá del miedo al vidrio
Los historiadores documentan episodios de Carlos VI que abarcaban mucho más que el temor a quebrarse. En distintos períodos, dejó de reconocer a personas cercanas, mostró comportamientos desorganizados y manifestó otras convicciones inusuales.
Hay registros de un período en el que el monarca no reconocía a su propia esposa e hijos, aunque sí identificaba a integrantes de su corte. Sus crisis alternaban con momentos de mayor claridad mental, complicando aún más la gobernanza del reino francés durante uno de sus períodos más turbulentos.
Diagnosticar a una persona que vivió hace más de 600 años es difícil. Por eso, investigadores modernos debaten distintas interpretaciones sin que exista una explicación médica definitiva para su condición.













