Los servicios de inteligencia de Corea del Sur concluyeron que el líder norcoreano Kim Jong-Un supera los 140 kilogramos de peso. Lo que lo posiciona en una categoría de riesgo elevado para enfermedades cardiovasculares. El parlamentario surcoreano Youn Kun-young divulgó esta evaluación y calificó la condición física del dictador como «extremadamente obeso».
La atención internacional sobre la salud de Kim Jong-Un responde a razones geopolíticas concretas: cualquier cambio brusco en su estado físico o muerte repentina podría generar incertidumbre sobre la sucesión del poder en una nación con arsenal nuclear. Por eso, las agencias de seguridad de todo el mundo vigilan de cerca su estado de salud.
Evaluación médica actual y capacidad funcional
Aunque la evaluación de inteligencia indica un riesgo cardiovascular elevado, los analistas no han detectado señales de enfermedades graves. Kim Jong-Un continúa realizando actividades físicas de rutina, como subir escaleras, y cuenta con un equipo médico personal que lo vigila de forma continua.
Esta combinación de sobrepeso extremo y capacidad funcional conservada requiere vigilancia permanente, pero no resulta incapacitante a corto plazo.
El historial familiar aumenta la preocupación de los expertos por su futuro cardiovascular. Su padre, Kim Jong Il, y su abuelo, Kim Il Sung, tuvieron problemas similares de obesidad y consumo de tabaco, y ambos murieron de ataques cardíacos. Esta predisposición familiar, combinada con el sobrepeso actual, eleva la probabilidad de complicaciones graves en los próximos años.
Hábitos alimentarios y acceso a lujos
Paul Smart, chef del hotel Metropole en Hanói, trabajó directamente con los cocineros personales de Kim Jong-Un durante la cumbre de 2019 entre el dictador y el entonces presidente estadounidense Donald Trump, realizada en Vietnam. Durante esa experiencia, Smart observó las preferencias gastronómicas del líder norcoreano: carne poco cocida y productos de alto costo como caviar, langosta y foie gras.
Estos alimentos, todos de elevada densidad calórica, contribuyen significativamente al sobrepeso documentado. Este contraste entre los manjares importados que consume la élite gobernante y la situación alimentaria de la población general marca una división profunda en la Coreia del Norte.
El país sufre sanciones internacionales por sus programas de armamento nuclear, que han generado carencias alimentarias críticas entre sus ciudadanos, mientras los dirigentes norcoreanos acceden a productos de lujo desde el extranjero.
Precedentes de alarma sobre su salud
En 2020, Kim Jong-Un se ausentó de la vida pública durante 20 días tras faltar a una ceremonia por el aniversario de su abuelo, Kim Il Sung. La ausencia desencadenó especulaciones en todo el mundo sobre posibles problemas de salud, con informes que apuntaban a una cirugía cardíaca o a una enfermedad grave.
Aunque nunca se confirmó el alcance real de esa situación. El episodio mostró cómo cualquier interrupción en la rutina pública del dictador genera interrogantes internacionales sobre su bienestar y el futuro político de la región.
La sucesión del liderazgo en Corea del Norte sigue sin resolverse. Se cree que su hija, identificada como Kim Ju Ae, está siendo preparada para asumir el poder y que ha aparecido con creciente frecuencia en los medios norcoreanos.
Sin embargo, cualquier transición del poder en una potencia nuclear genera riesgos de inestabilidad regional que preocupan a gobiernos de todo el mundo.













