El océano Pacífico podría conservar durante siglos los efectos del calentamiento global, incluso después de que las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) lleguen a cero. Así lo advierte una investigación basada en simulaciones climáticas que identificó cambios persistentes en las temperaturas de las aguas tropicales y en los patrones de El Niño.
El estudio señala que los océanos almacenan calor durante períodos mucho más prolongados que la atmósfera. Por esta razón, detener las emisiones de gases de efecto invernadero no implica que el sistema climático vuelva rápidamente a sus condiciones anteriores.
La investigación fue liderada por Aditya Sengupta, de la Universidad de Melbourne, en Australia, junto con científicos de instituciones australianas y británicas. Los resultados indican que el Pacífico tropical podría adoptar un estado promedio similar al de un episodio de El Niño y mantenerlo durante cientos de años.
El calor acumulado en las profundidades prolonga los cambios
Para analizar este proceso, los investigadores utilizaron nueve modelos del sistema terrestre. Las simulaciones contemplaron un aumento progresivo de las emisiones de CO₂ hasta alcanzar aproximadamente 1.000.000 millones de toneladas métricas. Posteriormente, establecieron un escenario en el que las emisiones llegaban a cero y la temperatura global se estabilizaba cerca de 2 °C por encima de los niveles preindustriales.
En los nueve modelos, la diferencia de temperatura entre las regiones occidental y oriental del Pacífico tropical disminuyó durante el calentamiento. En ocho de ellos, esta tendencia continuó después de alcanzar las emisiones netas cero.
El equipo también utilizó el modelo climático australiano ACCESS para proyectar los cambios durante 1.000 años. Los resultados mostraron que el océano no recuperaba su estado anterior dentro de ese período.
Una de las explicaciones está relacionada con el calentamiento del océano Austral y de las aguas profundas. Mientras las temperaturas superficiales del hemisferio norte se estabilizan o descienden ligeramente, el calor sigue desplazándose hacia las profundidades. Este proceso altera la circulación atmosférica, debilita los vientos alisios y reduce el ascenso de aguas frías en el Pacífico oriental.

Los episodios extremos de El Niño podrían aumentar
Las simulaciones también señalaron un posible incremento de los episodios extremos de El Niño, que pueden modificar los patrones de lluvia y favorecer inundaciones, sequías y temperaturas elevadas en distintas regiones.
En el escenario preindustrial utilizado como referencia, estos fenómenos representaban el 1,73 % de los episodios de El Niño. En una proyección con emisiones elevadas hasta 2060, la proporción aumentaba al 34,7 %. Incluso después de detener las emisiones ese año, el porcentaje permanecía en el 26,3 % durante los siglos siguientes.
Los investigadores reconocen, sin embargo, que las proyecciones tienen limitaciones. Los cálculos a mil años dependen de un único modelo, que presenta dificultades para reproducir las temperaturas y los patrones de lluvia del Pacífico oriental. Además, las observaciones de las últimas décadas muestran una tendencia diferente de la proyectada por muchos modelos climáticos.
Por ello, serán necesarias nuevas simulaciones para evaluar la posibilidad de que estos cambios se produzcan en condiciones reales. Los resultados, no obstante, muestran que reducir las emisiones cuanto antes puede ayudar a limitar las alteraciones climáticas que persisten durante generaciones.













