El fenómeno climático ya ha batido récords de intensidad, aunque aún no alcanzó su máxima fuerza. Los datos de septiembre de 2026 muestran anomalías de temperatura sin precedentes en el océano Pacífico, y los científicos advierten que los efectos más graves llegarán durante 2027.
El 21 de septiembre, la región Niño 3.4 del Pacífico tropical central registró una anomalía diaria de 3,11°C y superó el máximo anterior, de 3,08°C, registrado em 18 de noviembre de 2015. El nuevo récord se produjo meses antes del período típico de máxima intensidad, que normalmente ocurre en noviembre o diciembre.
Un fenómeno fuera de lo común
En la misma época del año hace una década, la anomalía apenas alcanzaba 1,9°C, lo que ilustra la magnitud inusual del evento actual. Apenas dos episodios históricos superaron estos valores: el de 2015-2016 con 2,75°C y el de 1877-1878 con cerca de 2,7°C — registros muy antiguos, reconstituidos a partir de datos marítimos menos frecuentes.
Los registros mensuales ofrecen un panorama igualmente preocupante. En agosto de 2026, la región Niño 3.4 alcanzó aproximadamente 2,45°C, superando el pico de casi todos los episodios anteriores excepto los dos mencionados.
Los científicos también monitorizan el RONI, un índice que mide el calentamiento general de los océanos tropicales. A mediados de septiembre, este indicador llegó a unos 2,5°C, el nivel más elevado jamás registrado en esa época del año, aunque aún 0,7°C por debajo del máximo histórico de diciembre de 1982.
Proyecciones para el pico y sus consecuencias
Catorce modelos de predicción estacional con 674 simulaciones diferentes proyectan que la temperatura máxima mensual podría alcanzar los 4,1°C. En el 80% de esas simulaciones, el pico se sitúa entre 3,4°C y 4,6°C, todos ellos superiores al máximo de 2015-2016 por un margen de alrededor de 1,3°C.
Sin embargo, estas proyecciones deben interpretarse con cautela: ningún sistema de predicción estacional ha sido probado ante un evento de esta magnitud. Además, los modelos sobreestimaron ligeramente las temperaturas de agosto, y los valores observados quedaron cerca de 0,3°C por debajo de lo previsto.
A pesar de ello, todos los episodios fuertes previos continuaron intensificándose después de septiembre, y existe amplio acuerdo en que el fenómeno alcanzará su máximo entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Por qué 2027 es el año crucial
El impacto del El Niño en la temperatura media global no se produce de inmediato. El calentamiento del océano Pacífico suele preceder en varios meses a sus efectos sobre las temperaturas mundiales. Si el pico ocurre entre noviembre y enero, como predicen los modelos, la mayor parte de su influencia se manifestará durante 2027, no en 2026.
Este contexto es especialmente preocupante porque 2026 ya se encamina a ser el año más cálido —o el segundo más cálido— jamás registrado. El fenómeno, aunque es natural, ahora ocurre en un planeta ya calentado por la actividad humana, lo que potencia sus efectos.
Los próximos meses determinarán si esta intensidad sin precedentes se mantiene durante el invierno y cuál será su impacto en el clima global el próximo año.













