El ratón orejudo andino (Phyllotis vaccarum), considerado uno de los mamíferos que vive a mayor altitud del mundo, ha sorprendido a la comunidad científica por su capacidad de adaptación a un ambiente extremo.
El pequeño roedor fue encontrado en la cima del volcán Llullaillaco, ubicado a 6.739 metros sobre el nivel del mar, en la frontera entre Chile y Argentina. La región presenta condiciones difíciles para la vida, con temperaturas bajo cero, fuertes vientos y una baja disponibilidad de oxígeno.
Durante mucho tiempo, los científicos consideraron que sobrevivir en estas alturas era prácticamente imposible para los mamíferos debido a las limitaciones impuestas por el frío y la falta de aire.
Sin embargo, el hallazgo de esta especie demostró que algunos animales pueden desarrollar estrategias biológicas para enfrentar estos desafíos.
Adaptaciones para sobrevivir en la altura
Una de las principales características del ratón orejudo andino está relacionada con su metabolismo. Investigaciones indican que estos animales poseen mecanismos que les permiten generar y conservar calor de manera eficiente en ambientes extremadamente fríos.
Entre sus adaptaciones destaca el papel del tejido adiposo marrón, una estructura especializada en producir calor mediante la quema de energía almacenada.
Este recurso resulta fundamental para mantener la temperatura corporal en un entorno donde las condiciones climáticas son adversas durante gran parte del año.
Además, su organismo presenta características que favorecen el funcionamiento celular en condiciones de baja disponibilidad de oxígeno, un desafío común para los animales que habitan en grandes altitudes.
Un nuevo capítulo en el estudio de la evolución
El descubrimiento del ratón orejudo andino amplía el conocimiento sobre los límites de adaptación de los mamíferos.
A diferencia de otras especies de altura, que desarrollaron cambios evidentes en la sangre para mejorar el transporte de oxígeno, este roedor parece utilizar otras estrategias fisiológicas.
Los investigadores continúan estudiando cómo este animal logra mantenerse activo en uno de los ambientes más extremos del planeta.
Comprender estos mecanismos puede aportar nuevas perspectivas sobre la evolución y la capacidad de los seres vivos para adaptarse a condiciones consideradas poco favorables para la vida.









