El Hotel María Cristina. Junto al río Urumea en San Sebastián, es el refugio de lujo elegido por celebridades como Brad Pitt, Orlando Bloom, Naomi Watts y Ricardo Darín durante el Festival de San Sebastián.
Abierto en 1912, el hotel es un símbolo del lujo clásico vasco, con una arquitectura Belle Époque que combina lámparas de araña, columnas de mármol y salones señoriales. Durante el festival, el precio de las habitaciones varía según la categoría.
Las habitaciones más básicas cuestan entre 900 y 1.200 euros por noche. Mientras que las suites presidenciales y la Suite Real superan con frecuencia los 4.000 euros y, en algunos casos, los 5.000. Estos precios responden al nivel de exclusividad y privacidad que ofrece el hotel a sus huéspedes.

Diseño interior pensado para la privacidad absoluta
Las suites de mayor categoría están decoradas con tonos pastel, seda y maderas nobles, y muchas tienen vistas al río o al centro de la ciudad. Los salones independientes, las terrazas privadas y los baños de mármol crean espacios aislados del movimiento exterior, pensados para combinar comodidad y discreción durante el festival.
La amplitud y la privacidad aumentan en las categorías superiores. Las terrazas con vistas despejadas y las estancias amplias convierten estas habitaciones en espacios privados donde las celebridades pueden moverse sin interferencias y permanecer cerca de los principales actos del certamen.

Gastronomía vasca de alta cocina y servicio de concierge
La oferta culinaria del Hotel María Cristina combina alta cocina vasca basada en productos locales con opciones internacionales. El bar Dry San Sebastián es uno de los principales espacios del hotel, con propuestas gastronómicas para sus huéspedes. El servicio de concierge y la atención personalizada completan la experiencia, elementos esenciales para visitantes que requieren máxima discreción durante su estancia.
Las suites superiores concentran el mayor nivel de privacidad del hotel. Cada detalle, desde los servicios hasta la ubicación del establecimiento, responde a las necesidades de celebridades internacionales que necesitan acceder a los principales actos del Festival de San Sebastián sin quedar expuestas públicamente.













