Un criador de caballos estadounidense, con un coeficiente intelectual estimado entre 190 y 210 —uno de los más altos registrados—, asegura tener una respuesta sobre lo que ocurre tras el fallecimiento. Chris Langan sostiene que la muerte no borra la existencia de una persona, sino que marca el paso de la mente hacia otro estado.
Su propuesta se llama Modelo Teórico-Cognitivo del Universo y se conoce por las siglas CTMU. El modelo plantea que la realidad funciona como un enorme sistema computacional. En ese esquema, morir sería apenas la ruptura del vínculo entre la mente y el cuerpo físico, no su desaparición total.
Langan expuso su razonamiento durante su participación en el podcast Teorías de Todo, junto al youtuber Curt Jaimungal. Sin embargo, el CTMU carece de respaldo académico que sustente sus planteamientos.
La mente persiste después de la muerte
Según el planteamiento, después del fallecimiento perdura lo que Langan llama el «alma», una versión de la mente que se reutiliza en un nuevo estado de existencia. Para él, esa transición ocurre en un plano ajeno a las nociones tradicionales de cielo, infierno o paraíso.
El razonamiento se aparta también de las religiones convencionales, ya que no describe un destino de recompensa o castigo. Habla más bien de una especie de reciclaje de la identidad dentro de ese sistema que, en su visión, sostiene toda la realidad conocida.
Reconocimiento sin aval científico
El CTMU no obtuvo validación de la comunidad científica ni respaldo en publicaciones académicas revisadas por pares. Según O Globo, sus tesis incluyen contenido considerado racista. Sus planteamientos permanecen fuera del consenso académico: son una construcción filosófica personal que mezcla nociones de física y de la mente, sin validación académica institucional.
La organización Mensa, dedicada a reunir a personas con puntajes altos en pruebas de inteligencia, tampoco aceptó nunca los resultados obtenidos por el estadounidense como válidos para su ingreso. Aun así, su historia siguió generando interés público, alimentado por el contraste entre un puntaje excepcional y teorías que jamás cruzaron la frontera de la especulación.
El propio creador del modelo insiste en que su hipótesis no busca reemplazar la ciencia, sino ofrecer una lectura distinta sobre la conciencia y lo que ocurre cuando el cuerpo deja de funcionar.













