La orina de los alpinistas y el uso de combustibles fósiles en el Campamento Base del Everest generaron suficiente calor para derretir 2.492 toneladas de hielo y nieve del glaciar Khumbu durante la primavera de 2023. Según un estudio publicado en la revista Springer Nature Link.
El Everest atrae cada temporada a centenares de personas dispuestas a escalar sus laderas, y ese tránsito humano contribuye al impacto térmico en la zona.
El campamento, ubicado entre Nepal y China, dejó de ser un simple punto de paso. Hoy cuenta con cafeterías, televisores, wifi, duchas de agua caliente y hasta carpas con piso calefaccionado. Esa infraestructura requiere calor, electricidad y combustión constante, e los investigadores sumaron esos factores a la excreción humana para medir el impacto térmico sobre el hielo.
Cómo se midió el derretimiento
Los responsables del análisis calcularon la energía liberada por la calefacción, la cocina, el uso de electricidad y la orina de quienes se alojan en el Campamento Base. La combinación de esas fuentes térmicas resultó suficiente para derretir miles de toneladas de hielo en una sola temporada, según reveló el estudio.
Las imágenes satelitales de la serie Landsat mostraron que, entre 1991 y 2023, la temperatura superficial del campamento subió 0,28 grados centígrados por año. Ese ritmo casi duplica el aumento registrado en el resto de la superficie del glaciar Khumbu.
La orina, un foco de calor inesperado
Al salir del cuerpo, la orina humana tiene una temperatura cercana a los 37° centígrados, equivalente a la temperatura interna del cuerpo. Ese calor, multiplicado por la cantidad de visitantes que pasan por el campamento cada temporada, se transfiere al entorno helado.
La investigación aclaró que esa temperatura resulta «funcionalmente idéntica» tanto en hombres como en mujeres, por lo que no existen diferencias relevantes vinculadas al sexo de la persona. El dato refuerza que el problema no depende de quién visita el lugar, sino de cuántas personas lo hacen y con qué frecuencia.
Alternativas para proteger el glaciar
Reducir la huella humana en la zona ayudaría a frenar el deterioro del hielo y a sostener el montañismo como actividad viable a largo plazo, de acuerdo con las conclusiones del estudio. Por esa razón, el equipo de investigadores identificó dos ubicaciones alternativas, más estables y seguras, para trasladar el campamento fuera del área directamente afectada por el glaciar.
La propuesta no implica frenar las expediciones al Everest, sino repensar dónde y cómo se instalan los servicios que hoy sostienen a miles de escaladores cada año. Trasladar la infraestructura fuera del hielo activo surge como la medida más concreta para frenar un desgaste que combina turismo, combustión y algo tan cotidiano como orinar.













