Con cerca de 5 metros de largo y aproximadamente 700 kilogramos, Henry es considerado por biólogos y ambientalistas el cocodrilo más antiguo del que se tiene constancia. Fue capturado entre el 1900 y 1903 en el delta del Okavango, en Botsuana, cuando ya era un adulto joven de aproximadamente tres años.
Se estima que es padre de unas 10 mil crías a lo largo de su existencia. La historia del animal está envuelta en controversia, e relatos indican que atacó a menores de una tribu local, lo que motivó su captura.
El cazador de elefantes Sir Henry Neumann lo atrapó y decidió mantenerlo vivo en cautividad en lugar de matarlo, e así comenzó una nueva etapa para el reptil.
De depredador a símbolo de conservación
Hoy vive alejado del hábitat donde representaba un peligro para las comunidades cercanas. Permanece protegido con fines de investigación y conservación en el Crocworld Conservation Centre, en Sudáfrica, donde reside desde hace más de tres décadas. El animal continúa despertando interés entre científicos y visitantes.
Se ha convertido en un emblema viviente de supervivencia y longevidad entre los grandes reptiles del planeta.
La especie a la que pertenece, el cocodrilo del Nilo, habita 26 países de la región subsahariana y ocupa la cúspide de la cadena alimentaria acuática. Estos depredadores son conocidos por su fuerza y agresividad y pueden cazar presas tan diversas como cebras, antílopes y puercoespines en distintos ambientes acuáticos.
Una longevidad extraordinaria explicada
A diferencia de otros vertebrados, los cocodrilos no dejan de crecer con la edad. Su metabolismo lento y su condición de reptiles de sangre fría les permiten permanecer largos períodos bajo el agua. Investigadores estudian estos animales para entender mecanismos que podrían aplicarse a la comprensión del envejecimiento en otras especies.
La trayectoria del animal se ha convertido en una referencia mundial para el estudio de la supervivencia y la adaptación a lo largo de las décadas. Su permanencia en cautividad ha permitido que generaciones de científicos analicen el envejecimiento de los reptiles gigantes y ha aportado datos valiosos para conservar la especie en su entorno natural.













