Saab, el fabricante sueco de aviones de combate, ha presentado su proyecto para desarrollar un dron militar furtivo capaz de alcanzar velocidades supersónicas. La compañía calcula que el programa ACP podría estar operativo antes de que termine la próxima década, aunque todo dependerá de si el Ministerio de Defensa sueco decide finalmente financiar las siguientes fases del desarrollo.
Para lograrlo, Saab ha diseñado tres aeronaves que irán ganando en sofisticación conforme avance el programa: A1, A2 y A3.
El primer demostrador: A1 y sus capacidades iniciales
El primero de ellos, el A1, es un demostrador no tripulado cuyo vuelo inaugural Saab espera realizar dentro de año y medio. El Ministerio de Defensa sueco estableció un calendario de 36 meses para el primer vuelo, un plazo que la compañía consideró exigente.
Este prototipo incorpora un motor GE Aerospace F414, el mismo turbofán que impulsa los cazas Saab Gripen E/F. El motor puede generar alrededor de 22.000 libras de empuje, lo que dota al dron de capacidad supersónica.
Sin embargo, la velocidad no es el objetivo principal. Lo decisivo es demostrar que Saab puede fabricar un vehículo sigiloso de baja detectabilidad, es decir, difícil de detectar por radar.
El A2: armamento y tecnologías avanzadas
El segundo demostrador, el A2, tendrá un aspecto exterior similar al de su predecesor, aunque presentará diferencias constructivas significativas. También estará propulsado por el motor F414 y ampliará las capacidades operativas del programa.
La principal innovación del A2 será una bahía interna de armamento funcional, destinada a probar la liberación de munición. Aunque el A1 tiene capacidad estructural para transportar armas, no las utilizará durante los ensayos.
Además, el A2 servirá como plataforma para validar materiales avanzados y nuevos sistemas sensoriales destinados a futuras generaciones de combate aéreo.
Financiación y horizonte temporal
El Ministerio de Defensa sueco financia ambos demostradores mediante contratos vigentes hasta 2030. La continuidad del programa dependerá de decisiones políticas posteriores en Estocolmo sobre la financiación de un contrato de seguimiento.
Ese contrato de segunda fase permitiría llevar el diseño hacia un prototipo orientado a la producción en serie. Por ahora, ese compromiso no está confirmado, lo que plantea dudas sobre la viabilidad de los siguientes pasos del desarrollo del sistema.
El A3: la visión operativa completa
La maqueta a escala real del A3 centró la presentación. El modelo muestra cómo podría ser una plataforma colaborativa autónoma de gama alta si la compañía recibe financiación para ejecutar el siguiente contrato de desarrollo, que permitiría avanzar hacia un prototipo orientado a la producción.
El A3 mantiene una configuración furtiva sin cola, con tomas de aire DSI y un fuselaje integrado con alas recortadas. Su diseño está optimizado para operar junto con cazas tripulados en misiones de alto riesgo, en espacios aéreos fuertemente defendidos.
Entre esas misiones se incluyen el combate contra otras aeronaves, las tareas de guerra electrónica, la neutralización de sistemas de defensa antiaérea enemigos y los ataques de precisión sobre objetivos situados en territorio profundo.
Comparación con sistemas estadounidenses
Peter Nilsson, responsable de la unidad de Programas Avanzados de Saab, afirmó que el A3 sueco es una propuesta más grande, avanzada y con mejores prestaciones que el Collaborative Combat Aircraft estadounidense, que ya vuela en pruebas al otro lado del Atlántico.
Según Nilsson, el programa ACP aspira a convertirse en una referencia entre los llamados loyal wingman, drones de combate colaborativo. Fuera de las fronteras suecas, el dron podría integrarse con una amplia variedad de plataformas tripuladas.
Visión a largo plazo: el futuro caza tripulado
Saab considera que la misma base tecnológica y conceptual desarrollada para el programa ACP podría servir de base para un futuro caza tripulado, sucesor del Gripen. Las Fuerzas Aéreas suecas necesitarían una aeronave de ese tipo a partir de 2055, y la compañía estima que podría iniciar su desarrollo a mediados de la década de 2030 si existe demanda.
El boceto mostrado durante el acto presenta un avión pensado para volar rápido y pasar desapercibido ante los radares, que hereda del A3 el fuselaje fusionado con las alas de perfil recortado, aunque incorpora superficies de cola orientadas hacia afuera.
La decisión política final sobre si Suecia desarrolla este sucesor, abandona por completo los cazas tripulados o se suma a un programa internacional de caza de sexta generación está prevista para entre 2030 y 2040.













