Quien duerme ocho horas cada noche pero cambia de horario todos los días sigue expuesto al riesgo cardiovascular. Un estudio publicado en el Journal of Epidemiology & Community Health encontró que la irregularidad del sueño se asocia con un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves, sin importar cuántas horas duerma la persona.
La investigación siguió a 72.269 adultos de entre 40 y 79 años del UK Biobank, que usaron acelerómetros de muñeca para registrar sus patrones de descanso. Después de aproximadamente 8 años de seguimiento, la irregularidad del sueño se asoció con mayor riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
Por qué el reloj biológico se descontrola
El cuerpo necesita luz, alimentación y descanso para regular la presión arterial, el metabolismo, las hormonas y la inflamación. Acostarse temprano un día, trasnochar al siguiente y despertar a horas muy distantes durante la semana confunde ese sistema interno.
El estudio es observacional, lo que significa que no permite establecer una relación directa de causa y efecto entre la irregularidad y las enfermedades cardíacas. Además, los propios investigadores señalaron como limitación que el patrón de descanso solo se analizó durante una semana.
Señales de que el horario está desalineado
Muchas personas no perciben que duermen de forma irregular porque intentan compensarlo descansando de más los fines de semana. Despertar y acostarse en horarios muy distintos entre semana laboral y días libres es uno de los primeros indicios de este desajuste.
También conviene prestar atención al cansancio persistente al despertar, incluso después de dormir entre 7 y 9 horas, así como a la dificultad para conciliar el sueño en determinados días. La somnolencia, la irritabilidad y la falta de concentración durante el día son otras señales de alerta.
Ajustes simples para estabilizar el descanso
No hace falta una rutina perfecta: el objetivo es reducir las variaciones grandes y darle al cuerpo un patrón que reconozca con facilidad. Despertarse a una hora similar todos los días y evitar cambios drásticos los fines de semana ayuda a estabilizar el horario.
Exponerse a la luz natural por la mañana ayuda a sincronizar el ritmo biológico, mientras que reducir pantallas, cafeína y comidas pesadas antes de dormir facilita conciliar el sueño con mayor rapidez. Un ritual breve de relajación antes de acostarse también vuelve la rutina más predecible.
Es necesario buscar evaluación médica si el sueño irregular viene acompañado de ronquidos intensos, pausas en la respiración, dolor en el pecho, palpitaciones, falta de aire o presión alta. También conviene hacerlo cuando el desorden de horarios afecta el rendimiento laboral, el estado de ánimo o la seguridad al conducir.













