Treinta y seis médicos firmaron una declaración formal en la que solicitan que Donald Trump deje la presidencia de Estados Unidos, debido a sus serias preocupaciones sobre la salud mental del mandatario.
El texto conjunto subraya que existe un deterioro mental. El documento describe «digresiones desconexas y confusiones factuales» en los discursos públicos del mandatario, además de cambios abruptos y sin justificación en sus posiciones sobre cuestiones estratégicas internas e internacionales.
Según el escrito, existe un deterioro profundo de la capacidad de discernir ideas y hechos.
Un riesgo documentado
La declaración enfatiza que la situación representa un peligro creciente para la población. El documento señala que los firmantes se ven en la obligación de alertar sobre un presidente de Estados Unidos que constituye una amenaza cada vez mayor para el público.
También aclara que no toman la declaración ni las responsabilidades que conlleva a la ligera. El pronunciamiento colectivo convierte posibles opiniones aisladas en una posición respaldada por especialistas de reconocida trayectoria y eleva el debate público sobre la salud mental del presidente.
Necesidad de intervención inmediata
La psiquiatra forense Bandy X. Lee declaró a The Independent que incluso para quienes no tienen formación clínica ya resulta evidente que Trump necesita atención profesional urgente. Según Lee, la atención podría requerir un entorno hospitalario.
Lee señaló que los impulsos del presidente son «señales de una espiral psicótica. Una tentativa extrema de compensar la sensación de pérdida de control e impotencia».













