En agosto, se desprendió de Groenlandia el mayor iceberg del Ártico desde 2020, con una extensión de más de 76 kilómetros cuadrados. El desprendimiento de icebergs de los glaciares de Groenlandia durante el verano ocurre cada año y forma parte del comportamiento natural de estos grandes sistemas de hielo.
Por su tamaño y superficie plana, el coloso de hielo está clasificado técnicamente como una isla de hielo. Recorrió el fiordo Petermann a razón de unos tres kilómetros diarios rumbo al estrecho de Nares, donde finalmente chocó con la isla Joe sin fragmentarse. Su superficie equivale aproximadamente al tamaño de Saint Thomas, en las Islas Vírgenes Americanas.
Investigadores de la Universidad de Ottawa y del Nichols College confirmaron que se trató del mayor desprendimiento de la lengua helada de Petermann desde 2012.
Un quiebre sorpresivo donde no se esperaba
Adam Garbo, estudiante de doctorado de la Universidad de Ottawa, detectó primero el desprendimiento, el 4 de agosto, a partir de datos de la Agencia Espacial Europea. Su equipo había vigilado las grietas importantes que atravesaban la lengua glacial y esperaba que alguna desencadenara la ruptura.
Sin embargo, el hielo cedió por una fractura completamente distinta, que no había recibido atención especial.
Los investigadores se sorprendieron porque la isla de hielo resultó más pequeña de lo que habían previsto. Las grietas originales, no obstante, persisten: se espera que dos de ellas liberen masas de aproximadamente 94 y 84 kilómetros cuadrados más adelante, aunque el momento exacto sigue siendo incierto.
Una colisión que no fragmentó el iceberg
Cuando el iceberg descendió por el fiordo y golpeó la isla Joe, un pequeño afloramiento rocoso en la salida del fiordo, la colisión hacía prever que se fragmentaría.
Los icebergs de Petermann tienden a ser más delgados y frágiles que los que se desprenden de otros glaciares de Groenlandia. Además, en 2010 un bloque del mismo glaciar había partido esta isla en dos.
Mauri Pelto, glaciólogo del Nichols College que monitoreaba la trayectoria mediante imágenes Landsat de la NASA, esperaba el colapso. El grosor del iceberg era inferior a 150 metros en ese momento.
Pero la masa de hielo resistió el impacto sin fragmentarse. Garbo describió esa resistencia como impresionante después de observar cómo el coloso giraba y se alejaba de la isla hacia el suroeste, rumbo al estrecho de Nares.
Destino gradual: desintegración en aguas árticas
Las imágenes satelitales revelaron que la masa continúa en movimiento y se debilita lentamente por la acción combinada de las mareas, las corrientes y la fusión térmica. Los expertos proyectan que se descompondrá poco a poco en fragmentos cada vez más pequeños.
Algunos de los cuales recorrerán largas distancias por las aguas del Ártico y podrían representar un peligro para la navegación marítima. Los desprendimientos estivales de los glaciares de Groenlandia son recurrentes y forman parte del comportamiento natural de estos grandes sistemas de hielo. Aunque ocurren anualmente, los eventos de esta magnitud siguen siendo hitos relevantes para el monitoreo climático global.













