Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados podría estar relacionado con una mejora de algunos síntomas de depresión, según un pequeño estudio realizado por investigadores de la Universidad de California, San Francisco (UCSF).
La investigación siguió durante un mes a 20 adultos con depresión para analizar los efectos de reducir considerablemente estos productos en la dieta.
Al finalizar el período, los participantes presentaron puntuaciones más bajas de depresión. Los investigadores consideran que los resultados son iniciales.
Un mes con menos alimentos ultraprocesados
Todos los participantes tenían depresión y consumían una cantidad elevada de alimentos ultraprocesados. Durante el experimento, la mitad redujo estos productos durante cuatro semanas, mientras que el otro grupo mantuvo su alimentación habitual. Después, los participantes intercambiaron las dietas en un orden determinado al azar.
Los voluntarios recibieron orientación de los investigadores, pero compraron sus propios alimentos. También mantuvieron sin cambios sus medicamentos, sesiones de terapia, ejercicio y horas de sueño durante el estudio.
De las 20 personas que comenzaron la investigación, 19 completaron las dos etapas. Las puntuaciones de depresión disminuyeron después de ambos períodos, pero la reducción fue mayor después del mes con una menor ingesta de alimentos ultraprocesados.
También se observaron cambios en la ansiedad
Los investigadores utilizaron tres escalas para evaluar los síntomas de depresión y también analizaron las puntuaciones relacionadas con la ansiedad.
En los tres instrumentos utilizados para medir la depresión, los resultados fueron más favorables después del período con menor consumo de ultraprocesados.
Las puntuaciones de ansiedad también fueron inferiores al finalizar esta etapa y no se registraron efectos adversos relacionados con el cambio de alimentación.
¿Por qué la alimentación podría influir en el estado de ánimo?
El estudio no fue diseñado para determinar qué mecanismo podría explicar los cambios observados. Los investigadores plantean posibles vínculos entre determinados componentes de los alimentos ultraprocesados, la salud intestinal, la inflamación y la depresión, pero estas hipótesis todavía necesitan ser investigadas.
Los resultados pueden servir como punto de partida para investigaciones con un mayor número de participantes y métodos más precisos para analizar la alimentación y sus posibles efectos sobre la salud mental.













