Un corcho de botella puede convertirse en un aliado inesperado para la cocina. Un truco casero, que volvió a ganar popularidad, consiste en colocar corchos dentro del frutero para ayudar a mantener las frutas en mejores condiciones y reducir la presencia de las molestas mosquitas.
El método se basa en una característica propia del corcho: su estructura porosa. Este material puede absorber parte de la humedad del ambiente y ayudar a disminuir los olores que desprenden algunas frutas cuando comienzan a madurar.
¿Por qué recomiendan colocar corchos entre las frutas?
Cuando las frutas permanecen varios días fuera de la heladera, especialmente durante épocas de calor, suelen liberar aromas dulces y acumular humedad.
Estas condiciones favorecen la aparición de pequeños insectos conocidos como mosquitas de la fruta, que son atraídos por los restos de fermentación y los olores intensos.
El corcho natural funciona como un pequeño absorbente que ayuda a controlar parte de esa humedad y puede reducir el atractivo del frutero para estos insectos.
Además, al mantener un ambiente menos húmedo, este truco puede contribuir a retrasar algunos procesos que aceleran el deterioro de frutas como bananas, peras, manzanas o duraznos.
Cómo usar el corcho en el frutero correctamente
Para aprovechar mejor este método, es importante seguir algunos consejos:
- Utilizar corchos naturales y evitar los sintéticos, ya que no tienen la misma capacidad de absorción.
- Colocar dos o tres corchos limpios entre las frutas.
- Cortarlos por la mitad para aumentar la superficie en contacto con el aire.
- Retirar las frutas demasiado maduras o golpeadas, porque son una de las principales fuentes de atracción para las mosquitas.
- Mantener el frutero limpio y sin restos de alimentos en descomposición.
¿Cuándo conviene aplicar este truco?
El uso de corchos en el frutero puede resultar especialmente práctico durante los meses más cálidos, cuando las altas temperaturas aceleran la maduración de las frutas y favorecen la aparición de insectos en la cocina.
Sin embargo, este método no reemplaza otros cuidados básicos, como lavar regularmente el recipiente, separar frutas que liberan mucho etileno, como bananas y manzanas, y guardar en la heladera aquellas piezas que necesitan más tiempo de conservación.
Con un objeto que normalmente termina en la basura, este truco permite reutilizar materiales y mantener la zona de las frutas más limpia de una forma económica.
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