Decenas de crías de ballena franca austral aparecieron muertas esta semana en playas cercanas a Puerto Madryn, en la provincia de Chubut. Estos casos se suman a una mortalidad que, según el investigador Mariano Coscarella, del Laboratorio de Mamíferos Marinos del Conicet, se registra desde junio.
El dato preocupa porque contrasta con el censo de esta temporada. En 2025, el relevamiento había marcado un récord de 2.110 animales y más de 800 nacimientos. Este año se contabilizaron 1.375 ejemplares en la zona, incluidos cerca de 400 crías recién nacidas.
La sospecha de los veterinarios
Los profesionales que analizan los cadáveres apuntan a un posible brote de erisipela, enfermedad provocada por una bacteria que habita de forma habitual en la piel de estos cetáceos. Coscarella remarcó que la muerte de crías no es inusual, pero que esta temporada la mortalidad resultó particularmente alta.
Todavía falta confirmar el diagnóstico, y el propio investigador reconoció que, aunque el origen parece natural, no se puede descartar del todo una influencia humana en lo ocurrido.
La postura oficial de Chubut
El gobierno provincial aseguró que trabaja junto a especialistas en el relevamiento de los animales hallados sin vida y en el estudio de las muestras recolectadas. Todo indica que se trata de una bacteria común en el mar, capaz de generar una afección sistémica en los ballenatos.
Las autoridades sostienen que, hasta ahora, nada permite vincular las muertes con actividades humanas en la región. Puerto Madryn concentra la mayor población reproductiva de ballenas francas australes de todo el Atlántico sudoccidental, lo que convierte cualquier variación en la mortalidad en un dato sensible para la comunidad científica.
Qué pasará con la población
Coscarella explicó que un evento agudo como este, cuando afecta sobre todo a los recién nacidos de una especie tan longeva como la ballena franca. No suele representar una amenaza real para la población a mediano plazo.
Aun así, advirtió que recién al cierre de la temporada será posible entender mejor el fenómeno y proyectar su impacto futuro sobre estos animales.













