Una investigación sobre una de las primeras tormentas solares documentadas que afectaron a la tecnología permitió corregir un error histórico de hace 175 años.
Durante mucho tiempo, un episodio ocurrido en una línea ferroviaria de Inglaterra fue fechado en 1841, pero nuevos análisis demostraron que esa fecha no podía ser correcta.
El caso se remonta a una noche en la que una señal telegráfica dejó de funcionar correctamente y un tren tuvo que permanecer detenido durante 16 minutos.
El incidente fue descrito en un artículo publicado en la revista Nature en 1871 y durante décadas se consideró uno de los primeros registros de una tormenta solar interfiriendo con una tecnología humana.
Un error en la fecha cambió la historia
El equipo dirigido por el profesor Jim Wild, de la Universidad de Lancaster, revisó documentos históricos para comprobar el episodio.
Uno de los principales indicios apareció en los registros ferroviarios: la línea entre Exeter y Starcross mencionada en el relato todavía no existía en 1841. Su apertura ocurrió cinco años después.
Los investigadores compararon horarios de trenes, periódicos de la época, registros de auroras, observaciones de manchas solares y mediciones del campo magnético terrestre. La evidencia apuntó al 18 de octubre de 1848 como la fecha correcta del acontecimiento.
La explicación más probable es que el año publicado originalmente tuviera un error de un solo dígito: 1841 en lugar de 1848. Los científicos también identificaron a Nathaniel John Holmes como el posible autor del relato original.
El episodio no fue el primero
La corrección modificó también la posición del acontecimiento dentro de la historia del clima espacial. Un informe de 1849 describió corrientes eléctricas espontáneas en equipos telegráficos del ferrocarril durante una aurora observada en marzo de 1847.
Por ese motivo, el episodio de 1847 pasa a ser el registro confirmado más antiguo de una interferencia de la actividad solar sobre una tecnología humana, mientras que el caso de Exeter, ocurrido en 1848, continúa siendo uno de los primeros ejemplos de este tipo de impacto sobre una infraestructura crítica.
Por qué estos registros siguen siendo importantes
El estudio muestra que las tormentas solares ya afectaban las tecnologías eléctricas desde los primeros años de su desarrollo. En el siglo 19, las alteraciones podían interferir con las líneas telegráficas y los sistemas ferroviarios.
Actualmente, la dependencia tecnológica es mucho mayor. Las tormentas geomagnéticas pueden afectar redes eléctricas, satélites, sistemas de navegación y comunicaciones.
Por ello, reconstruir acontecimientos históricos ayuda a comprender mejor el comportamiento del clima espacial y sus efectos sobre las infraestructuras modernas.













