Un investigador formado en la Universidad Estatal de Londrina identificó ocho exoplanetas con condiciones favorables para albergar agua líquida en su superficie tras analizar 6.366 candidatos catalogados por la NASA. El hallazgo representa una contribución brasileña significativa a la búsqueda global de vida extraterrestre y fue presentado en el principal evento internacional sobre astrobiología.
Fabio Calabrio Evangelista da Silva, de 27 años, se formó en física y cursa un doctorado en astronomía en el Observatorio Nacional, expuso sus resultados en la sexta edición del Astrobion, celebrada entre el 15 y el 17 de septiembre en Río de Janeiro.
El evento reúne a astro biólogos nacionales e internacionales para debatir el origen y la evolución de la vida en el universo.
Criterios para identificar mundos potencialmente habitables
El trabajo de Silva, titulado «La identificación y caracterización de planetas rochosos astrobiológicamente interesantes», evalúa múltiples factores para clasificar exoplanetas según su potencial de albergar vida.
El criterio principal es determinar si un planeta tiene condiciones de temperatura y presión capaces de mantener agua líquida. El agua es la materia prima fundamental para la vida tal como se conoce en la Tierra.
Tras filtrar y analizar los 6.366 exoplanetas descubiertos hasta ahora, Silva seleccionó ocho. Los ocho seleccionados se encuentran en la zona habitable —a una distancia relativamente adecuada de su estrella— y presentan mayores probabilidades de tener características parecidas a las de la Tierra.
Estos ocho mundos representan aproximadamente el 0,1% de los candidatos analizados, lo que refleja la selectividad del proceso de evaluación científica.
Los desafíos tecnológicos de la observación directa
La confirmación definitiva de agua líquida en estos mundos lejanos enfrenta obstáculos. Silva explica que las técnicas actuales de observación no tienen la resolución necesaria para detectar directamente agua en la superficie de un exoplaneta. Por eso, los científicos realizan el análisis de forma indirecta, mediante modelos que procesan datos espectrales y permiten hacer predicciones.
La dificultad radica en que la luz reflejada o emitida por un planeta es más débil que la de su estrella anfitriona. Ese contraste dificulta que los telescopios e instrumentos espaciales actuales la resuelvan. Por eso, la investigación depende de señales indirectas y análisis matemáticos para identificar mundos potencialmente habitables.
Métodos científicos consolidados
El método de tránsito es uno de los enfoques más antiguos y aún predominantes en la detección de exoplanetas. Consiste en observar cómo el movimiento orbital de un planeta reduce el brillo de su estrella cuando pasa frente a ella. Estos cambios de luminosidad proporcionan datos sobre el tamaño del planeta y sus características orbitales.
Otro método empleado es la espectroscopia Doppler, también conocida como técnica de velocidad radial. El movimiento del planeta provoca una pequeña oscilación en la estrella causada por la atracción gravitacional entre ambos cuerpos, generando alteraciones en las líneas del espectro estelar que permiten a los científicos calcular la masa del exoplaneta con mayor precisión.
Perspectivas sobre formas alternativas de vida
Sin embargo, especialistas reconocen que la vida extraterrestre podría tomar formas radicalmente distintas de las terrestres. El orientador del estudio señala que podrían existir formas de vida con características químicas y biológicas completamente diferentes de las conocidas en la Tierra. Esto amplía los criterios de habitabilidad más allá del agua líquida.
Investigadores de la NASA advierten que se necesita más de una línea de evidencia para confirmar la existencia de vida en cualquier mundo. Además, las bioasignaturas —indicadores químicos o biológicos de vida— también pueden ser generadas por procesos no biológicos, como la actividad geológica. Por eso, es necesario un análisis cuidadoso y multidisciplinario para distinguir entre vida y fenómenos abióticos.
Futuras misiones en busca de indicios de vida
La búsqueda de vida extraterrestre se intensificará en los próximos años con el despliegue de nuevas misiones espaciales. La sonda Europa Clipper llegará a Europa, una de las lunas de Júpiter, en 2030 para buscar indicadores potenciales de vida en océanos subterráneos. Su llegada podría marcar un hito crucial en la astrobiología planetaria.
Posteriormente, el robot Dragonfly buscará indicadores químicos de vida en Titán, otra luna de Júpiter, a partir de 2034. Estas misiones complementan trabajos como el de Silva, que desde tierra firme acota el universo de candidatos y proporciona a las agencias espaciales objetivos concretos donde concentrar sus esfuerzos observacionales y exploratorios.













