Las aves urbanas parecen percibir de forma distinta a hombres y mujeres, y esa diferencia ha llamado la atención de la comunidad científica.
Observaciones detalladas en parques de ciudades europeas muestran que, ante una posible amenaza, las aves tienden a huir con mayor anticipación cuando quien se aproxima es una mujer.
La diferencia está en la llamada “distancia de escape”: en promedio, las aves levantan vuelo a unos 28 pies frente a mujeres, mientras que lo hacen alrededor de los 25 pies frente a hombres.
Aunque a primera vista puede parecer una variación pequeña, para las aves supone un margen de seguridad relevante en su rutina de alimentación y supervivencia.
¿Qué motiva este comportamiento aviar inesperado?
Los investigadores, liderados por la Universidad de Turín, recopilaron 2,701 observaciones de 77 especies diferentes. El estudio se centró en 37 especies con suficientes registros repetidos, y la tendencia se mantuvo constante.
Pese a los diversos tipos de aves, desde urracas hasta palomas, todas mostraron susto ante la presencia femenina. Esta reacción inesperada puede cambiar la forma en que entendemos la interacción entre humanos y fauna urbana.
Controlando variables y buscando pistas
Para eliminar variables como el color de la ropa, la altura y el peinado, los investigadores controlaron rigurosamente el contexto. No obstante, estas medidas no lograron explicar por qué las aves sienten mayor temor hacia las mujeres.
La diferencia no se debe a un elemento obvio observable, lo que añade a la complejidad del misterio. Las aves, incluso en un entorno urbano compartido, han desarrollado mecanismos de respuesta que aún no entendemos del todo.
Aves urbanas frente a hombres y mujeres
Otra dimensión del estudio examinó cómo las aves, dependiendo de su género, responden también a acercamientos humanos. Los machos de las especies urbanas tienden a permitir una proximidad mayor que las hembras, posiblemente debido a sus estrategias de cortejo o defensa del territorio.
Sin embargo, ambos géneros de aves replican el patrón de mayor temor ante mujeres que ante hombres, añadiendo más capas a la incógnita.
En conclusión, los investigadores reconocen que aunque han identificado un fenómeno notable, las razones detrás de esta respuesta aviar prefieren permanecer en la sombra por ahora.
El estudio se considera un punto de partida para futuras investigaciones que buscan entender la dinámica entre humanos y vida silvestre urbana.





