La depresión afecta la memoria de una manera que los científicos apenas empiezan a comprender. Un hallazgo de la Columbia University Vagelos College of Physicians and Surgeons revela que el cerebro deprimido produce menos neuronas nuevas en el área del hipocampo.
Esa región cerebral guarda los recuerdos personales y los conecta con las emociones vividas. Según la profesora Dupont, cuando su capacidad de renovación se frena, la persona podría perder parte de la resiliencia necesaria para adaptarse a los cambios del entorno.
El equipo, liderado por la profesora Maura Dupont, analizó 495.037 núcleos celulares extraídos de tejido del hipocampo. La muestra incluyó a 19 personas sin diagnóstico psiquiátrico y a 11 personas con depresión mayor. La mayoría de los donantes con depresión murieron por suicidio, lo que limitó la separación de rasgos depresivos de los relacionados con el suicidio. Los resultados aparecieron publicados en Nature Medicine.
Depresión, neuronas nuevas y memoria emocional
El hipocampo produce, incluso en la adultez, una pequeña cantidad de neuronas nuevas capaces de sumarse a redes de memoria nuevas. Ese proceso se llama neurogénesis hipocampal adulta y ayuda al cerebro a mantener separados los recuerdos parecidos entre sí.
La profesora Dupont explicó que el hipocampo permite distinguir entre recuerdos similares pero distintos. También separa la carga emocional de eventos pasados de la que corresponde a situaciones actuales. Dupont considera que esa función es importante para no confundir un mal día ajeno con un rechazo personal.
Cuando el mecanismo falla
En un almuerzo con una amiga cansada que habla poco ese día, la separación de patrones permite registrar el encuentro como un episodio único. Cuando ese mecanismo falla, el recuerdo se mezcla con experiencias previas de sentirse rechazado.
La profesora Dupont dijo que observa este patrón con frecuencia en sus pacientes, quienes recuerdan con más facilidad los momentos negativos que los positivos.
Menos células nuevas en el cerebro deprimido
El tejido de personas con depresión mostró más células similares a células madre inactivas. El análisis también detectó menos células jóvenes en proceso de convertirse en neuronas maduras.
Otras pruebas del análisis detectaron menos células con señales de crecimiento y desarrollo temprano. Aunque las células madre seguían presentes en el tejido, muchas menos avanzaban hasta transformarse en neuronas jóvenes.
Cambios más allá de las neuronas nuevas
La depresión también parece alterar circuitos cerebrales más amplios, no solo el proceso de formación de neuronas. El equipo encontró modificaciones en la actividad génica de neuronas excitadoras e inhibidoras.
Otro análisis identificó 297 proteínas con comportamiento distinto entre ambos grupos de tejido. Esas diferencias en las muestras analizadas apuntaron a posibles fallas en la comunicación celular y a procesos inflamatorios que podrían estar vinculados a la depresión mayor.
Preguntas que siguen sin respuesta
La profesora Dupont señaló que los investigadores todavía no comprenden por completo este mecanismo en humanos. Los datos muestran una asociación entre la depresión y la menor producción de neuronas, pero no explican cuándo comienza esa desaceleración ni por qué se produce.
El análisis también identificó cambios en genes vinculados al riesgo hereditario de depresión y modificaciones epigenéticas que afectan la actividad génica sin alterar el ADN. Además, las personas con depresión experimentaron estrés más severo en los seis meses previos al fallecimiento, aunque no prueba que el estrés causara los cambios celulares.
El estudio no probó ningún tratamiento ni evaluó si reactivar la neurogénesis podría revertir los síntomas depresivos. Antes de considerar aplicaciones clínicas, será necesario comprobar estos hallazgos en ensayos diseñados específicamente para ese fin.
El objetivo a largo plazo es reclasificar la depresión según sus características moleculares, como se hizo con el cáncer, para identificar tratamientos específicos. Dado que las células en desarrollo fueron raras, algunas conclusiones genéticas deben considerarse indicios preliminares y no conclusiones firmes.













