En lo alto de las copas de los árboles del sudeste asiático, algunas serpientes han desarrollado una forma poco común de desplazamiento.
Las especies del género Chrysopelea, conocidas como serpientes voladoras, son capaces de planear entre los árboles sin alas ni membranas, utilizando las características de su propio cuerpo.
Su capacidad de desplazarse por el aire ha llamado la atención de investigadores, que han estudiado cómo estas serpientes consiguen controlar su trayectoria después de lanzarse desde las ramas.
Cómo consiguen planear las serpientes voladoras
Antes de saltar, las Chrysopelea modifican la forma de su cuerpo. Al expandir la región de las costillas, aplanan el torso y aumentan su superficie de contacto con el aire. Esta transformación permite generar una fuerza aerodinámica que favorece el planeo.
Una vez en el aire, las serpientes realizan movimientos ondulatorios con el cuerpo. Estas ondulaciones no solo forman parte de su desplazamiento, sino que también contribuyen a mantener la estabilidad y controlar la dirección durante el vuelo.
Estudios realizados mediante captura de movimiento y modelos tridimensionales han permitido analizar con mayor detalle esta estrategia de locomoción.
Los resultados muestran que la combinación entre la forma corporal y los movimientos ondulatorios permite a las serpientes reducir la velocidad de descenso y desplazarse de manera controlada entre las copas de los árboles.
Una adaptación al entorno forestal
La capacidad de planear es útil para animales que viven en ambientes donde los árboles están próximos entre sí. En lugar de descender hasta el suelo y volver a trepar, las serpientes pueden desplazarse directamente de una rama a otra o alcanzar árboles cercanos.
Esta estrategia puede facilitar la búsqueda de alimento y el desplazamiento por el dosel forestal. También permite aprovechar un espacio en el que la movilidad entre las ramas puede ser más eficiente que el desplazamiento por tierra.
A diferencia de otros animales planeadores, que cuentan con estructuras como membranas para aumentar la superficie corporal, las Chrysopelea utilizan principalmente la configuración de su cuerpo y sus movimientos para controlar el desplazamiento aéreo.
Lo que revela este mecanismo
El estudio de las serpientes voladoras ofrece información sobre la diversidad de estrategias de locomoción desarrolladas por los animales.
Su capacidad para planear demuestra que no es necesario contar con alas o estructuras especializadas para controlar un desplazamiento por el aire.
La combinación entre anatomía y movimiento permite a estas serpientes aprovechar las características de su hábitat y desplazarse entre los árboles de una manera poco habitual.
Este mecanismo constituye un ejemplo de cómo diferentes especies pueden desarrollar soluciones biomecánicas para moverse con eficiencia en su entorno.













