Las personas que bebían varias tazas de café al día presentaban menos grasa acumulada y más masa muscular esquelética, además del conocido efecto energizante de la bebida, según una investigación publicada el 16 de julio en el European Journal of Nutrition.
El trabajo, realizado por un equipo de la Universidad de Oulu, en Finlandia, buscó entender cómo la bebida se relaciona con el metabolismo y las hormonas sexuales. Los científicos cruzaron esa información con marcadores cardiometabólicos y con sustancias llamadas metabolitos, producidas naturalmente por el organismo.
Cuerpos más delgados en consumidores frecuentes
Quienes tomaban más café mostraron menor cantidad de grasa total y visceral, junto con mayor volumen muscular, frente a quienes casi no consumían la bebida. Ese patrón se repitió incluso entre personas con un índice de masa corporal parecido, lo que indica que el peso en la balanza no cuenta toda la historia.
Dos individuos con el mismo IMC pueden tener composiciones corporales distintas: uno con más grasa y otro con más músculo. Los bebedores habituales evaluados en el estudio presentaban una composición más magra.
Marcadores metabólicos también cambian
El análisis detectó, además, niveles más bajos de aminoácidos de cadena ramificada —los BCAAs— entre quienes consumían más café. Estos compuestos sirven como referencia de salud cardiometabólica y en otras investigaciones se los ha vinculado con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón.
Los propios autores advierten que esa reducción podría depender de procesos metabólicos más amplios, no necesariamente provocados por la bebida en sí. La composición corporal más magra observada en los grupos de mayor consumo no equivale, por ahora, a una relación de causa y efecto comprobada.
Hombres y mujeres responden distinto
En los hombres, un mayor consumo se relacionó con mejores niveles de glucosa e insulina, así como con concentraciones más altas de testosterona total, testosterona biodisponible y SHBG, la proteína que transporta hormonas sexuales en la sangre. Estudios anteriores ya habían vinculado esos dos últimos marcadores con menor riesgo de síndrome metabólico y diabetes tipo 2.
Entre las mujeres, la asociación fue más leve: se observaron niveles algo más altos de SHBG y concentraciones menores de andrógenos libres, que incluyen la testosterona.
Lo que el hallazgo no confirma
Los investigadores identificaron asociaciones entre el consumo de café y características del organismo, pero no demostraron que beber café sea la causa directa de esos cambios.
Otros factores pudieron influir en los resultados, incluyendo hábitos alimentarios, actividad física, estilo de vida y características individuales de los participantes. Por eso, serán necesarias nuevas investigaciones para entender los mecanismos detrás de las asociaciones observadas.













