Investigadores de la Universidad de California identificaron un exoplaneta con rasgos similares a los de la Tierra, ubicado a solo 25 años-luz, en una constelación cercana. Denominado GJ 3378b, el planeta orbita una estrella enana roja y tiene aproximadamente el doble del tamaño de la Tierra, con una masa 2,3 veces mayor.
El descubrimiento, publicado en junio de 2026 en la revista The Astrophysical Journal, amplía el catálogo de exoplanetas con potencial para albergar vida.
Los investigadores clasificaron el hallazgo como especialmente relevante porque el planeta recibe cerca del 90% de la radiación que el Sol envía a la Tierra. Lo que lo ubica en el rango ideal para analizar su habitabilidad.
Una «super-tierra» en la zona habitable
El GJ 3378b orbita su estrella anfitriona cada 21,5 días y se encuentra en la región que los astrónomos denominan «zona habitable»: el espacio donde la radiación estelar y las temperaturas permitirían teóricamente la existencia de agua líquida, componente fundamental para la vida tal como la conocemos. Esta ubicación lo convierte en candidato prometedor para futuras investigaciones.
Paul Robertson, profesor de astronomía de la Universidad de California y autor principal del estudio, destacó la proximidad cósmica del nuevo mundo. Aunque 25 años luz parecen una distancia descomunal, la Vía Láctea se extiende aproximadamente 100 mil años luz. Por eso, GJ 3378b es uno de los vecinos más cercanos del Sistema Solar en términos galácticos.
Cómo fue posible el hallazgo
Los investigadores realizaron las observaciones con el Habitable-zone Planet Finder, instrumento instalado en el telescopio Hobby-Eberly del Observatorio McDonald, en Texas. También utilizaron datos del espectrómetro NEID, acoplado al telescopio WIYN del Observatorio Nacional de Kitt Peak, en Arizona. La colaboración entre varias instituciones permitió detectar el planeta y determinar sus características orbitales y físicas.
La combinación de datos de diferentes observatorios permitió confirmar la existencia del exoplaneta y clasificarlo entre los candidatos habitables. Este enfoque colaborativo sugiere que los planetas similares a la Tierra pueden ser más comunes en las inmediaciones del Sistema Solar de lo que se creía.
Incertidumbres que aún rodean al planeta
A pesar del entusiasmo científico, los investigadores aún no pueden afirmar definitivamente que GJ 3378b albergue vida. El planeta se ubica exactamente en el límite del denominado «litoral cósmico», la región donde la radiación estelar no llegaría a destruir completamente una hipotética atmósfera. Esta posición fronteriza impide confirmar si el planeta tiene atmósfera y cuáles serían sus características.
Dietmar Foryta, profesor de la Universidad Federal del Paraná, explica que la atmósfera resulta crucial para determinar la habitabilidad del mundo. Aunque el agua líquida es fundamental, la presencia de una atmósfera adecuada es igualmente esencial: la Tierra misma estaría congelada sin su envoltura atmosférica, a pesar de recibir radiación solar suficiente.
Otra variable determinante es el tipo de estrella anfitriona: las enanas rojas suelen presentar actividad estelar considerable que podría remover la atmósfera de planetas cercanos. No obstante, la estrella de GJ 3378b parece ser particularmente tranquila, lo que sugiere que probablemente no haya eliminado la atmósfera del planeta.
Las futuras observaciones requerirán espectros de estos planetas, e sin embargo, GJ 3378b presenta un desafío técnico: su cercanía a la estrella dificulta las observaciones directas porque el brillo estelar interfiere.
Misiones futuras intentarán resolver este problema mediante una técnica de interferencia de luz que divide la señal recibida y la suma de manera destructiva. Así, el brillo de la estrella desaparecería casi por completo y sería posible revelar lo que se encuentra oculto en sus proximidades.
Estos estudios permitirán determinar si las condiciones de este exoplaneta permiten la existencia de vida tal como la comprendemos.













