Investigadores del Museo de Naturaleza y Ciencias de Denver y de la Universidad John Moores hallaron por primera vez un conjunto de huellas atribuidas a un Tyrannosaurus rex adulto. El estudio sobre el hallazgo se publicó el martes 8 de septiembre en el Journal of Vertebrate Paleontology.
Las huellas, datadas hace 66,5 millones de años, fueron localizadas en 2025 en la Formación Hell Creek de Dakota del Norte. Aproximadamente 33 metros por debajo del límite con la Formación Fort Union.
Se encontraban en una zona protegida administrada por el Servicio Forestal estadounidense cerca de Marmarth, próxima a la capa geológica que marca la extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años. El conjunto contiene cuatro marcas de aproximadamente 1 metro cada una —dos del miembro derecho y dos del izquierdo—, que se extienden a lo largo de 7 metros.
Cómo se formó el registro fósil
El rastro quedó impreso en sedimento fino que luego fue rellenado con agua altamente carbonatada. Esta combinación generó concreciones en la roca, un proceso de preservación poco común que protegió las depresiones originales durante millones de años. Los científicos emplearon tecnología de escaneo digital para capturar imágenes tridimensionales del hallazgo sin extraer las huellas del terreno.
Tyler Lyson, curador principal de paleontología de vertebrados del Museo de Denver, explicó que la atribución al T. Rex es segura por el patrón de tres dedos visible en las huellas y el espaciamiento entre ellas.
En Hell Creek vivieron dos especies pequeñas de Nanotyrannus y una sola especie de mayor tamaño capaz de dejar marcas de esa magnitud: el Tyrannosaurus Rex.
Un avance en la búsqueda de rastros antiguos
Aunque se habían encontrado huellas aisladas atribuidas a posibles T. Rex, esta es la primera vez que paleontólogos describen una secuencia continua de varias pisadas del famoso depredador. El método de preservación mediante concreciones, poco frecuente en el registro fósil, abre nuevas posibilidades para buscar rastros de dinosaurios que hasta ahora pasaban desapercibidos.
Peter Falkingham, profesor de paleobiología de la Universidad de John Moores y primer autor del estudio, utilizó reconstrucciones digitales en 3D para analizar las huellas sin visitarlas en persona. Sus colegas escanearon el yacimiento en campo y le enviaron los datos digitales. Esto le permitió examinar los detalles casi tan bien como si estuviera presente.
Aunque los trabajos de campo del verano de 2025 identificaron una quinta huella. La posición de las huellas en el estrato sugiere que la compresión del sedimento pudo haber afectado el inicio o la continuación del rastro.
Los Tyrannosaurus Rex, junto con otros dinosaurios no aviares de más de 40 kilogramos, desaparecieron hace 66 millones de años en la extinción masiva que cerró el Cretáceo Superior. El equipo de Lyson planea extraer al menos tres de las huellas con helicópteros.
Por el tamaño y la fragilidad del material, para transportarlas al Museo de Denver, donde las prepararán y después las expondrán al público.













