Investigadores brasileños amplían la búsqueda de una fuente de energía que existe naturalmente en el subsuelo: el hidrógeno natural, también conocido como hidrógeno blanco o geológico. Este gas se forma mediante procesos geológicos y ofrece una alternativa para sectores difíciles de descarbonizar.
El interés por este recurso creció en los últimos años tras descubrimientos en diferentes regiones del mundo. En Brasil, los investigadores realizan estudios geológicos y levantamientos científicos para identificar zonas con características favorables para la formación, migración y almacenamiento del gas.
La Empresa de Pesquisa Energética (EPE) compiló parte de este conocimiento en un documento especializado que aborda tanto los mecanismos de generación natural como los obstáculos para una eventual explotación comercial.

Un recurso que se renueva en escala geológica
Lo que hace atractivo al hidrógeno natural es su capacidad de renovación a una escala de tiempo significativamente menor que la de los combustibles fósiles. Según información de la EPE, su renovación puede ocurrir en una escala de aproximadamente 50 años, aunque persisten incertidumbres científicas sobre la formación y el comportamiento de estos depósitos.
La presencia del gas depende de condiciones geológicas muy específicas. El hidrógeno se produce cuando ciertos minerales en las rocas entran en contacto con agua, desencadenando reacciones químicas que liberan el elemento.
En Brasil, una de las áreas que genera mayor interés es el Cratón del São Francisco, una formación geológica antigua que se extiende por partes de Minas Gerais, Bahia y Goiás. Allí abundan rocas ultramáficas ricas en hierro que pueden favorecer estas reacciones.

Zonas de búsqueda en territorio brasileño
Los investigadores también estudian posibles depósitos en cuencas sedimentarias del Nordeste, donde estructuras tectónicas antiguas y fallas geológicas pudieron facilitar la circulación de fluidos subterráneos y crear condiciones para la formación o concentración del gas.
Regiones vinculadas al vulcanismo también están en el radar de los científicos, particularmente Fernando de Noronha y otras áreas con actividad volcánica pasada, consideradas potencialmente favorables para procesos geotérmicos generadores de hidrógeno.
Sin embargo, la existencia de indicios no equivale a haber identificado reservas económicamente viables. El mapeo real del potencial requiere investigaciones profundas en disciplinas como la geofísica y la geoquímica, campos donde el avance aún es incipiente.
Descubrimientos globales que aceleraron la búsqueda
El hidrógeno blanco capturó la atención internacional tras hallazgos registrados en múltiples continentes: África, Europa, Oriente Medio, Estados Unidos y Australia. El caso más resonante ocurrió en Mali en 2012, cuando un pozo que presentaba filtración mostró concentraciones extraordinariamente altas de hidrógeno, un suceso que impulsó investigaciones globales sobre la explotación de depósitos naturales para la generación de energía.
Descubrimientos posteriores en España y Francia reforzaron estas expectativas. Una empresa de exploración identificó un gran depósito en el nordeste español, lo que elevó las perspectivas sobre el potencial comercial de este recurso a nivel mundial.













