El planeta gira cada vez más lentamente a largo plazo, aunque también experimenta oscilaciones temporales. Aun así, no se prevén cambios en el calendario próximamente. La desaceleración del movimiento terrestre ocurre de manera tan gradual que un día de 25 horas, si llega a ocurrir, no se producirá hasta dentro de cientos de millones de años.
El Observatorio Nacional, vinculado al Ministerio de la Ciencia, confirma que este fenómeno se conoce y se estudia desde hace siglos, sin representar una amenaza a corto plazo. Al comienzo de la historia de nuestro planeta, una vuelta completa sobre su propio eje tomaba entre 5 y 10 horas, y hoy, la rotación dura 24 horas.
La Luna y el futuro día terrestre de 25 horas.
El satélite natural es el principal responsable de esta desaceleración a largo plazo, que afecta a la Tierra desde hace 4,5 mil millones de años.
Según el investigador Fernando Roig del Observatorio Nacional, «este fenómeno es causado por la fuerza de marea con la Luna, que produce un intercambio de energía y momento angular entre los cuerpos. La principal consecuencia es que la velocidad de rotación de la Tierra disminuye, mientras que la distancia a la Luna aumenta».
A pesar de esta tendencia de largo plazo, la rotación de la Tierra no es perfectamente regular.
El planeta puede presentar pequeñas aceleraciones o desaceleraciones momentáneas, causadas por diversos factores, como grandes terremotos, derretimiento de glaciares, variaciones estacionales, desplazamientos de masas de agua en los océanos, cambios en la circulación de la atmósfera, movimientos del núcleo terrestre y oscilaciones de los polos geográficos.
Aceleraciones puntuales y variaciones medibles
La rotación terrestre no avanza de forma perfectamente uniforme. Entre julio y agosto de 2025, por ejemplo, la Tierra registró una aceleración temporal de su rotación, fenómeno que también es monitoreado por los científicos.
Los cambios climáticos a gran escala también pueden influir en este comportamiento a través de las llamadas mareas atmosféricas, vinculadas a la distribución de masas de aire y capaces de afectar su distribución alrededor del planeta. La posición de la Luna también influye en estas variaciones y acelera la rotación cuando el satélite se aleja del ecuador terrestre.
Cómo se mide una velocidad tan precisa
Actualmente, la Tierra completa una rotación en 86.164 segundos, es decir, 23 horas, 56 minutos y 4 segundos. Las variaciones en ese tiempo son mínimas, del orden de milisegundos, y solo los relojes atómicos logran captarlas con exactitud.
Los relojes atómicos están disponibles desde la década de 1950 y siguen siendo la herramienta clave para rastrear cualquier cambio en la velocidad de giro terrestre.













