La rotación de la Tierra se ralentiza de manera progresiva, y los científicos proyectan que, en un futuro distante, los días pasarán de las actuales 24 horas a 25.
El planeta gira sobre su eje a una velocidad de 1.666 kilómetros por hora. Ese movimiento no permanece constante: las mediciones muestran oscilaciones que se acumulan y apuntan a una desaceleración sutil y continua.
Las mareas: el freno natural del planeta
La atracción gravitacional entre la Tierra y la Luna genera un roce constante sobre las masas de agua oceánica. Esta fricción actúa como un mecanismo de frenado natural y extrae energía del movimiento rotacional del planeta de forma lenta pero incesante. Cuanto más cerca está la Luna, mayor resulta esa interacción entre ambos cuerpos celestes.
Grandes terremotos pueden acelerar o desacelerar este proceso al causar desplazamientos de masas terrestres que alteran la velocidad de rotación. El resultado es una desaceleración acumulativa: cada ciclo de mareas sustrae una fracción mínima de velocidad al giro terrestre, un efecto que se repite sin pausa a lo largo de milenios.
Cómo los relojes atómicos detectan cambios imperceptibles
Detectar variaciones tan diminutas en la rotación requiere instrumentos de precisión extrema. Los relojes atómicos modernos logran registrar diferencias mínimas en la duración de cada día, capturando variaciones que ningún reloj tradicional podría identificar con semejante exactitud. Especialistas del Observatorio Nacional utilizan estos datos para monitorear cómo evoluciona el giro del planeta.
Gracias a ese monitoreo, es posible ajustar los sistemas mundiales que dependen de una medición exacta del tiempo, desde la navegación satelital hasta los calendarios astronómicos.
El futuro de la medición del tiempo
En 2022, la Oficina Internacional de Pesas y Medidas decidió abolir los segundos intercalares a partir de 2035. Esta medida reconoce que la acumulación de ajustes se vuelve cada vez más compleja, y señala un cambio fundamental en cómo humanidad medirá el tiempo en las próximas décadas.
El fenómeno de ralentización terrestre ocurre en una escala de tiempo puramente geológica, imperceptible en la vida cotidiana. Las generaciones actuales no experimentarán cambio práctico alguno en sus agendas diarias. Pero esta transición casi invisible cambiará, a lo largo de eones, la noción de lo que significa un día completo en el planeta.













