Un evento oceánico fuera de lo común tiene en vilo a los científicos, que lo consideran excepcional desde que comenzó, en junio. Las proyecciones apuntan a que este episodio inusual de El Niño se mantendrá activo hasta 2027, con trastornos climáticos que golpearán a miles de millones de personas alrededor del planeta.
Ese calor no se queda confinado al océano: por cada grado que sube la temperatura en el Pacífico central, la media térmica del planeta se incrementa en 0,1 grados. Por esa razón, año tras año quedan en riesgo las marcas históricas de temperatura registradas en el mundo.
Cómo funciona El Niño en el océano
Cuando el Pacífico se encuentra en condiciones neutrales, los vientos alisios transportan agua caliente desde Sudamérica hacia Asia, de este a oeste. Este desplazamiento permite que corrientes frías y ricas en nutrientes asciendan frente a las costas sudamericanas. Cuando El Niño se activa, esos vientos pierden fuerza o cambian localmente de dirección.
El agua caliente regresa entonces hacia el continente americano y frena las corrientes frías oceánicas. Este vaivén forma parte de un ciclo más amplio llamado Oscilación del Sur, que también incluye una fase fría conocida como La Niña. Ambas etapas modifican temporalmente las temperaturas globales mediante mecanismos de retroalimentación oceánica y atmosférica.
Impactos extremos en múltiples continentes
El reacomodo de las corrientes oceánicas trastoca los patrones de lluvia simultáneamente en varios continentes. Mientras una parte de Sudamérica sufre sequía, otra región del mismo continente enfrenta inundaciones severas.
En Asia y Australia, la falta de agua aumenta el riesgo de incendios forestales. En América del Norte, el extremo norte atraviesa inviernos más templados, mientras los estados del sur enfrentan tormentas intensas.
El comportamiento de huracanes y tifones también cambia. Los vientos cortantes del Atlántico debilitan los huracanes en desarrollo, mientras los tifones del Pacífico asiático encuentran más espacio para avanzar sobre aguas abiertas. Esto les permite acumular humedad y volverse más destructivos antes de tocar tierra.
El calentamiento global intensifica el fenómeno natural
Distintos modelos meteorológicos proyectan una anomalía oceánica superior a la de los eventos históricos de 1998, 2016 y 2024. Las primeras proyecciones indican anomalías de entre 3°C y 4°C en el Pacífico ecuatorial durante el último trimestre, un nivel de calentamiento jamás observado en los últimos 150 años.
Desde 1950, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático ha documentado un aumento en la intensidad de las anomalías térmicas. Un artículo del New York Times consultó a 16 expertos en junio de 2026. La mitad de los especialistas consultados afirmó contar con indicios sólidos de que el calentamiento global estaría potenciando la fuerza de estos episodios de El Niño.
El artículo también señala que, aunque existen variaciones naturales que se repiten desde hace milenios, es la actividad humana la que explica principalmente las altas temperaturas que hoy registra el planeta.













