El deshielo de Groenlandia podría estar influyendo en algunos patrones climáticos de Europa.
Un estudio sugiere que el agua dulce procedente del derretimiento de la capa de hielo puede modificar las condiciones del Atlántico Norte y favorecer configuraciones atmosféricas relacionadas con episodios de calor extremo y tormentas.
La investigación analizó especialmente las condiciones registradas durante el verano de 2022, cuando varias regiones europeas enfrentaron temperaturas excepcionalmente altas y fenómenos meteorológicos severos.
¿Cómo puede influir el agua de deshielo?
El aporte de agua dulce al Atlántico Norte puede alterar la temperatura y la salinidad de las aguas superficiales. Debido a su menor densidad, esta agua tiende a permanecer cerca de la superficie y puede modificar la interacción entre distintas capas del océano.
Estos cambios pueden afectar la circulación atmosférica y favorecer determinadas configuraciones de altas presiones sobre Europa.
Cuando una cresta de alta presión permanece durante varios días, puede reducir la nubosidad y los vientos, aumentando la radiación solar que llega a la superficie terrestre.
El verano extremo de 2022
Durante ese verano, el Mediterráneo occidental registró una intensa ola de calor marina, con temperaturas superficiales superiores en más de 3 °C a los valores habituales.
El calor acumulado en el mar puede aportar energía y humedad a la atmósfera, condiciones que favorecen la formación de tormentas intensas.
En agosto, una línea de tormentas severas evolucionó hasta convertirse en un derecho, un fenómeno asociado con vientos destructivos que se extienden por grandes áreas.
El episodio provocó 12 muertes y 106 heridos, mientras que en Córcega se registraron ráfagas de aproximadamente 62,2 metros por segundo.
Una tendencia observada durante décadas
Para comprobar si las condiciones de 2022 formaban parte de un comportamiento más amplio, los investigadores analizaron registros climáticos entre 1950 y 2022.
El análisis mostró que las crestas de alta presión sobre Europa se han vuelto más frecuentes y persistentes durante las últimas décadas.
Los modelos utilizados por el equipo también indicaron que determinados cambios en las condiciones del Atlántico Norte pueden aumentar la probabilidad de estos patrones atmosféricos.
Sin embargo, los resultados no demuestran que el deshielo de Groenlandia sea la causa directa de los fenómenos registrados en 2022. La investigación plantea una posible conexión entre la pérdida de hielo, las condiciones oceánicas y la circulación atmosférica, pero se necesitan más estudios para determinar la importancia de cada factor.
El trabajo aporta así una nueva perspectiva sobre la relación entre los cambios en Groenlandia y la evolución del clima europeo, especialmente en un contexto de calentamiento global.













