Un equipo de geofísicos ha desarrollado un método para identificar dónde se acumula tensión en las grandes fallas sísmicas y determinar cuáles son las zonas donde es más probable que ocurran terremotos masivos. Aunque nadie puede predecir cuándo sucederá un terremoto, los científicos avanzan cada vez más en responder una pregunta igualmente crucial: dónde ocurrirá.
La investigación, liderada por los geofísicos Gareth Funning y Axel Periollat de la Universidad de California, Riverside, utiliza datos de GPS para mapear las secciones de una falla que están bloqueadas y acumulando energía.
El método se concentra en las zonas de subducción, donde una placa tectónica se desliza bajo otra. Este proceso genera los terremotos más poderosos del planeta —los que superan la magnitud 8.5— y con frecuencia los tsunamis devastadores que los acompañan.
Cómo funciona la detección de zonas de peligro
El enfoque identifica las secciones donde la fricción mantiene unidas dos placas tectónicas, en lugar de permitir que se deslicen. Estos segmentos bloqueados, conocidos como asperezas, acumulan energía en silencio hasta que la tensión supera la fricción y provoca la ruptura.
Los investigadores construyeron un algoritmo que detecta estos puntos críticos mediante el análisis de mediciones de movimientos microscópicos del terreno registradas por sistemas GPS de precisión.
El método no intenta adivinar cuándo ocurrirá el terremoto. En cambio, muestra con precisión dónde se acumula la deformación a lo largo de las fallas e identifica las secciones que pueden desempeñar un papel desproporcionado en una futura ruptura de gran magnitud.
Validación en la península de Kamchatka
La prueba del método fue el terremoto de magnitud 8.8 que ocurrió en 2025 frente a la península de Kamchatka, en Rusia. Los investigadores utilizaron mediciones de GPS recopiladas antes del evento para reconstruir dónde la falla había permanecido bloqueada y acumulado tensión. Las zonas identificadas coincidieron en gran medida con aquellas donde la falla finalmente se rompió.
Este análisis retrospectivo confirmó el potencial del enfoque, aunque los científicos reconocen sus limitaciones actuales. El método no puede predecir la magnitud de un tsunami ni indicar cuándo ocurrirá la siguiente ruptura. Sin embargo, ofrece una comprensión más precisa de dónde se concentra el peligro, información útil para la planificación a largo plazo.
Patrones inesperados en terremotos repetidos
Durante el análisis del caso de Kamchatka, los investigadores descubrieron que los terremotos repetidos en un mismo lugar no siempre se comportan de la misma manera.
La península experimentó terremotos de gran magnitud tanto en 1952 como en 2025. Sin embargo, el más reciente produjo un tsunami notablemente menor. Esto sugiere que la parte superficial de la falla se deslizó menos, aunque ambos eventos rompieron aproximadamente la misma área.
El equipo está ampliando su investigación más allá de Kamchatka y aplica el mismo enfoque en varias regiones con alto riesgo sísmico. La metodología puede mejorar la comprensión de dónde se concentra el peligro en las zonas de subducción de todo el mundo.











