El fenómeno de El Niño alcanzó una magnitud equivalente a la del episodio más intenso registrado hasta ahora. El climatólogo Zeke Hausfather, de Berkeley Earth y autor de informes sobre cambio climático para la ONU, lo confirmó en declaraciones a la agencia AFP.
La anomalía de temperatura en la superficie del Pacífico tropical alcanzó 3,07° Celsius, igual que durante 2015-2016. Los daños ya afectan a distintas zonas del planeta. En América Central, la falta de lluvias dejó animales muertos y cultivos perdidos, y el nivel del agua se convirtió en un problema para la operación del Canal de Panamá.
La NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, calcula un 75 por ciento de probabilidad de que este episodio sea el más fuerte desde 1950 entre octubre y diciembre.
Las proyecciones también indican que el Índice Oceánico de El Niño podría alcanzar unos 3,6° a finales de 2026, un nivel que superaría el récord de 1997-1998.
Cómo se mide el fenómeno
Los datos citados por Hausfather provienen de mediciones satelitales y boyas oceánicas de la misma agencia estadounidense y se publicaron en el boletín Climate Brink. El método compara las temperaturas diarias de la superficie del mar en la región Niño 3.4, un sector clave del Pacífico tropical, con el promedio de los últimos 30 años.
Con ese criterio, septiembre podría terminar con las anomalías mensuales más altas jamás documentadas, salvo que ocurra algo inesperado en los días que faltan del mes. Sin embargo, la NOAA aplica una metodología distinta: contrasta el calentamiento de esa zona con el del conjunto del cinturón tropical para reflejar mejor el fenómeno global.
Con este método, el pico actual todavía no supera la marca previa, aunque se espera que lo haga.
El calentamiento oceánico bate marcas
Las temperaturas oceánicas de 2026 ya superaron el récord anterior, registrado en 2024, y alcanzaron 21,1°. Ese dato refuerza la evaluación de que el planeta atraviesa un período reciente de calor oceánico sin precedentes, con efectos directos sobre la intensidad del episodio actual.
No existe consenso científico absoluto sobre si el cambio climático amplifica de forma directa los episodios de El Niño. Sin embargo, un análisis basado en esqueletos de coral encontró una intensificación del fenómeno durante los últimos 40 años, en comparación con el período previo a la industrialización.
La anomalía de 3,07° ya iguala la de 2015-2016, y la proyección podría llevar el índice a 3,6° hacia finales de año. Septiembre se perfila como el mes clave para saber si este episodio termina superando al más intenso jamás medido.













