China ha avanzado en la carrera por el desarrollo de interfaces cerebro-ordenador (BCI) con la aprobación de un chip cerebral creado por la empresa Neuracle.
El dispositivo NEO representa un paso importante para la tecnología médica al permitir que señales del cerebro sean utilizadas para controlar dispositivos externos.
El anuncio colocó a la compañía china entre los principales actores del sector, un área en la que también participan empresas como Neuralink, fundada por Elon Musk, y Synchron.
¿Qué es el chip NEO y cómo funciona?
El NEO es un implante cerebral diseñado para captar la actividad eléctrica del cerebro mediante electrodos colocados en la corteza sensoriomotora.
Cuando el usuario imagina un movimiento, las señales neuronales pueden ser interpretadas por el sistema y transformadas en comandos para controlar dispositivos, como un guante robótico. La tecnología busca ofrecer nuevas alternativas de asistencia para personas con limitaciones motoras.
La competencia por las interfaces cerebro-ordenador
El desarrollo de las BCI se ha convertido en uno de los campos más avanzados de la neurotecnología. Empresas de distintos países trabajan en dispositivos capaces de conectar la actividad cerebral con sistemas externos, con el objetivo de mejorar la comunicación y la movilidad de pacientes con discapacidades.
Neuralink, de Elon Musk, también realiza investigaciones en esta área y recibió autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para iniciar ensayos clínicos en humanos. La empresa continúa evaluando la seguridad y el funcionamiento de su tecnología.
El futuro de los implantes cerebrales
La evolución de estos dispositivos podría abrir nuevas posibilidades en tratamientos médicos, especialmente para personas con lesiones neurológicas o dificultades motoras.
Sin embargo, los especialistas señalan que todavía existen desafíos relacionados con la seguridad, la precisión de los sistemas y la regulación.
El avance del chip NEO refleja el rápido crecimiento de las interfaces cerebro-ordenador y demuestra que la disputa tecnológica en este campo involucra a diferentes empresas y países.









