El Ejército de Liberación Popular intensificó, entre 2025 y 2026, el desarrollo de máquinas con forma humana pensadas para reconocimiento, infiltración y patrullaje en zonas de conflicto. Más de 100 documentos militares, convocatorias de compra, estudios académicos y patentes revisados por la Reuters muestran ese avance.
Instituciones vinculadas a las Fuerzas Armadas chinas someten estos equipos a pruebas según exigencias reales de batalla y ya adquieren componentes y sistemas de percepción. No existe, sin embargo, evidencia de que el ELP haya desplegado en operaciones regulares una de estas unidades armada.
La industria china domina el mercado global
Los fabricantes del país concentraron cerca del 95% de los envíos mundiales de robots con forma humana en 2025, según cifras de BofA Global Research. Esa concentración industrial da a los militares acceso directo a componentes, inteligencia artificial y plataformas que también sirven al mercado civil.
El lanzamiento del Go2, de Unitree, en 2023, ayudó a la empresa a ganar terreno rápidamente en el segmento de máquinas de cuatro patas.
La guerra entre Rusia y Ucrania, por su parte, empujó el debate sobre sistemas autónomos: drones con inteligencia artificial ya ejecutan misiones de reconocimiento y ataque. Mientras equipos terrestres trasladan suministros y retiran heridos de zonas de riesgo.
Ventajas estratégicas del combate con máquinas
Dennis Hong, profesor de ingeniería mecánica y aeroespacial en la Universidad de California en Los Ángeles. Consideró que la principal ventaja de estos equipos radica en operar donde enviar soldados resultaría demasiado riesgoso. Poder perder una máquina sin lamentar una vida humana convierte al aparato en descartable desde el punto de vista militar.
Pese al entusiasmo, estas unidades enfrentan límites técnicos serios. Fuera de ambientes controlados, su confiabilidad cae y el consumo de energía sigue siendo alto, lo que reduce su utilidad en escenarios de combate imprevisibles con terrenos, obstáculos y movimientos inesperados.
Escenarios urbanos bajo estudio militar
La Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de China presentó, en agosto de 2025, un análisis que proyecta seis «robots de combate» coordinados en una operación urbana. El estudio distribuyó humanoides, perros-robot y vehículos no tripulados entre dos equipos de asalto encargados de penetrar edificios y avanzar por pisos ocupados por fuerzas adversarias.
Los investigadores calcularon que esa capacidad operativa podría alcanzarse dentro de cinco a diez años, aunque el trabajo omitió detalles sobre reglas de enfrentamiento, armamento o protocolos frente a civiles.
Desafíos técnicos y dilemas jurídicos
Juo-Min Chou, investigadora del Instituto de Investigación de Defensa y Seguridad Nacional de Taiwán. Consideró que los progresos en equilibrio, percepción y autonomía energética podrían volver útiles estas máquinas en construcciones, túneles e interiores de barcos. Sus dos brazos y dos piernas permitirían combinar movilidad, capacidad de escalar y manipulación en un mismo cuerpo.
La especialista matizó, no obstante, que los sistemas sobre ruedas, orugas o cuatro patas conservan ventajas en misiones logísticas simples, sobre todo por su menor costo y facilidad de despliegue masivo.
Del apoyo logístico al combate directo
Un artículo publicado por el PLA Daily en julio de 2025 planteó que las misiones de humanoides podrían evolucionar del apoyo al combate hacia combate primario. El texto también discutió escenarios donde un humano podría verificar un objetivo y autorizar a un robot a abrir fuego.
En diciembre, el Comando del Teatro Oriental del ELP difundió una composición generada con inteligencia artificial que mostraba robots militares, entre ellos humanoides y cuadrúpedes, en una simulación de confrontación con Taiwán.
Ese mismo año, la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa y la Academia de Ciencias Militares de China organizaron un foro sobre tecnología de defensa que incluyó paneles dedicados a las aplicaciones militares de estas plataformas.
La revisión de esos materiales no halló pruebas de que el ELP haya implementado ya una unidad armada en operaciones activas. Sin embargo, el volumen de patentes, pruebas de campo y foros académicos revisados sugiere que Pekín prepara el terreno para un salto en esa dirección en los próximos años.













