Aunque actualmente más adultos cumplen las directrices de actividad física que hace 25 años, persisten disparidades significativas en los patrones de ejercicio entre residentes urbanos y no urbanos.
Un análisis nacional de datos de 2019 reveló que caminar sigue siendo la actividad física más común durante el tiempo libre. Pero esto no garantiza que quienes la practican logren cumplir tanto con las recomendaciones aeróbicas como de fortalecimiento muscular.
El estudio identificó diferencias claras en los patrones de ejercicio, lo que sugiere que las condiciones influyen en qué formas de actividad física resultan prácticas o atractivas.
Estos hallazgos subrayan que la popularidad de una actividad no garantiza el cumplimiento de todas las recomendaciones de ejercicio físico.
Caminata: popular pero incompleta
Un equipo de investigación de West Virginia University Extension analizó información del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo del Comportamiento (BRFSS) correspondiente a 2019. La encuesta incluyó a 418.268 adultos, de los cuales 396.261 completaron la sección de actividad física.
Estos participantes identificaron las dos actividades principales en las que pasaban más tiempo durante su tiempo libre. El 44,1% de los adultos reportó que caminar era una de sus dos actividades principales, posicionándola como la más prevalente.
A pesar de esta popularidad, quienes caminaban no necesariamente cumplían las dos recomendaciones: la aeróbica y la de fortalecimiento muscular. Los especialistas alertan que caminar por sí solo puede no ser suficiente para cumplir las recomendaciones de ejercicio físico, por lo que es necesario incorporar otras modalidades de movimiento para lograr resultados óptimos.
Más allá del movimiento aeróbico
Las siguientes actividades más reportadas fueron correr, con 11,7%; levantamiento de pesas, con 10,7%; jardinería, con 5,8%; y ciclismo, con 3,8%. Los investigadores encontraron que estas actividades de resistencia estaban asociadas con mayores tasas de cumplimiento de las recomendaciones aeróbica y de fortalecimiento muscular.
La Asociación Americana del Corazón recomienda complementar las actividades aeróbicas con ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana. El entrenamiento de fuerza ayuda a prevenir la pérdida ósea de forma más eficaz que la caminata aislada.
Especialmente conforme el cuerpo envejece. Lo que hace que la combinación de ambos tipos de ejercicio sea fundamental para mantener la funcionalidad y la independencia a largo plazo.
Diferencias entre ciudades y zonas rurales
El estudio encontró que actividades como correr, trotar, levantar pesas, hacer acondicionamiento físico, practicar deportes y danza, además de las actividades acuáticas, fueron más prevalentes en áreas urbanas. El ciclismo también resultó más común entre los residentes de ciudades.
Varias de estas actividades están centradas en la aptitud física y pueden depender más de instalaciones organizadas o de componentes de la infraestructura urbana.
En contraste, la jardinería fue la única de las cinco actividades principales más reportada en áreas rurales, con 6,9%, frente a 5,7% en las zonas urbanas. Los trabajos de jardín y hogar, la caza, la pesca e incluso las actividades invernales fueron más comunes en áreas rurales, con frecuencia vinculadas al ambiente natural y a las condiciones estacionales.
Los investigadores sugieren adaptar los programas de actividad física a las preferencias locales. En las comunidades rurales, esto puede significar aprovechar actividades ya practicadas, como grupos de caminata que incorporen ejercicios de fortalecimiento muscular.













