Un auténtico bebé cósmico acaba de ingresar en los registros de la astronomía mundial. Investigadores confirmaron la existencia del exoplaneta más joven jamás identificado: Elias 2-24 b, un mundo con menos de 1 millón de años y masa similar a la de Júpiter.
Ubicado a 450 años luz de la Tierra, este recién nacido planetario desafía los modelos científicos actuales sobre cómo se forman los mundos gigantes. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, resuelve un enigma que desconcertaba a los astrónomos desde hace aproximadamente una década.
Un gigante nacido en apenas un millón de años
La edad de Elias 2-24 b sorprendió profundamente a la comunidad investigadora porque contradice las teorías establecidas de formación planetaria. Según esos modelos científicos, un planeta del tamaño de Júpiter debería tardar alrededor de 5 millones de años en formarse a una distancia comparable a la que separa Júpiter del Sol.
El exoplaneta recién descubierto, sin embargo, tiene menos de 1 millón de años y orbita su estrella a una distancia equivalente a 55 veces la separación entre la Tierra y el Sol. Esto sugiere que los modelos científicos aún no logran explicar completamente cómo los planetas gigantes pueden surgir tan rápidamente.
Lucas Cieza, profesor del Instituto de Estudios Astrofísicos de Chile y coautor de la investigación, informó que los modelos anteriores ya tenían dificultades para explicar los recordistas previos de planeta más joven conocido, y que Elias 2-24 b demuestra que incluso los mejores modelos siguen dejando de lado procesos importantes.
Una década de observaciones convergentes
El camino hacia este descubrimiento comenzó hace años cuando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, ubicado en Chile, registró una brecha en el disco de gas y polvo que rodea la joven estrella. Posteriormente, el Very Large Telescope del Observatorio Europeo del Sur, también en Chile, detectó un débil punto de luz en esa misma región.
Los investigadores sospechaban que podría tratarse de un planeta en formación, pero necesitaban confirmación definitiva. Un equipo liderado por Andrea Bernardi, doctorando de la Universidad Diego Portales, analizó datos archivados de observaciones realizadas con el Observatorio W. M. Keck en Hawái.
Con un coronógrafo —instrumento que bloquea el brillo intenso de las estrellas para facilitar la detección de objetos orbitales mucho más débiles— buscaron posibles planetas escondidos en las brechas de los discos.
El Registro definitivo del descubrimiento
Al combinar registros de observaciones realizadas en 2018 y 2020, los investigadores descubrieron que el objeto se comportaba como un planeta. No como una estrella de fondo o un defecto en las imágenes. El análisis confirmó la existencia del cuerpo celeste dentro de la brecha. Bernardi señaló que los planetas deben encontrarse dentro de las brechas porque son ellos quienes las esculpen, y fue precisamente allí donde hallaron a Elias 2-24 b.
Hasta este hallazgo, el récord de exoplaneta más joven era compartido por cuatro mundos con más de 5 millones de años: dos que orbitan la estrella PDS 70 y otros dos alrededor de WISPIT 2.
Elias 2-24 b es al menos 5 veces más joven que esos recordistas anteriores, marcando un antes y después en el estudio de la formación planetaria temprana.
El nombre y la importancia del descubrimiento
La designación «Elias 2-24» corresponde a la estrella que orbita este planeta recién nacido. El nombre conmemora a J, e h, Elias, astrónomo que identificó objetos estelares jóvenes en esa región del universo.
El planeta aún permanece inmerso en el disco de gas y polvo que envuelve su estrella. Lo que lo mantiene en plena etapa de formación y ofrece a los astrónomos una oportunidad única para estudiar directamente cómo nacen los mundos gigantes.













