Un equipo de investigación detectó por primera vez una emisión de radio proveniente de un exoplaneta situado fuera del sistema solar: β Pictoris b, un planeta gigante gaseoso que orbita una estrella joven a 63,4 años luz de distancia.
El descubrimiento quedó documentado en un artículo publicado el 15 de septiembre de 2026 y firmado, entre otros autores, por el profesor Edo Berger, del Departamento de Astronomía de Harvard. La señal fue captada en cuatro sesiones de observación distintas y en dos bandas de frecuencia diferentes, lo que refuerza la solidez de la detección.
No se trata de ningún mensaje ni de una señal de origen inteligente. El fenómeno responde a una emisión de radio auroral producida por radiación máser de ciclotrón de electrones, un proceso físico natural del propio planeta. Aun así, el hallazgo marca un cambio de rumbo para la astronomía que estudia mundos fuera del sistema solar.
Un planeta gigante junto a una estrella joven
β Pictoris, la estrella anfitriona del sistema, tiene 1,79 veces la masa del Sol y 8,7 veces su luminosidad. Es una estrella de secuencia principal todavía muy joven, con apenas 23 millones de años, y está rodeada por un disco de escombros que contiene al menos tres planetas gigantes.
Su actividad magnética tranquila la convierte en un objetivo ideal para observaciones de radio libres de contaminación.
El más masivo de ellos, β Pictoris b, tiene una masa 12 veces superior a la de Júpiter. Su órbita tiene un semieje mayor diez veces superior a la distancia que separa la Tierra del Sol, una característica que determina la separación angular que permite observarlo desde aquí.
Décadas de búsqueda sin resultado alguno
La búsqueda de señales de radio extraterrestres comenzó hace 66 años, cuando Frank Drake inició este tipo de rastreo, en 1960. Desde entonces, ningún proyecto ha captado una emisión de radio de origen inteligente confirmada fuera de la Tierra.
El enfoque clásico apuntaba sobre todo a planetas situados en la zona habitable de estrellas lejanas, buscando condiciones parecidas a las que permiten la vida en la Tierra. La falta de resultados llevó a cuestionar si esa estrategia cubría todas las posibilidades más allá del sistema solar.
Un cambio de enfoque para rastrear exoplanetas
Hace una docena de años. Varios radioastrónomos empezaron a estudiar señales de radio de exoplanetas con un objetivo distinto al de la búsqueda tradicional de inteligencia: obtener imágenes de la órbita de estos mundos alrededor de su estrella. El propósito era entender mejor la mecánica de estos sistemas planetarios lejanos, no buscar civilizaciones.
Esa línea de trabajo condujo al hallazgo en β Pictoris b. Realizadas en cuatro sesiones durante 2025 y 2026 mediante el conjunto MeerKAT. En las bandas de frecuencia L y S, las observaciones detectaron ráfagas rápidas y recurrentes de emisión con alta polarización circular. La detección demuestra que los planetas gigantes, e sin necesidad de albergar ningún tipo de vida.
Pueden generar emisiones de radio detectables desde observatorios terrestres, permitiendo además medir directamente la intensidad de su campo magnético, que en este caso alcanza al menos 1,25 kilogauss.
Lo que este hallazgo cambia para el futuro
El caso de β Pictoris b abre una vía distinta para estudiar exoplanetas gigantes situados cerca de estrellas jóvenes. Observar sus emisiones de radio permite obtener datos sobre su órbita y su comportamiento sin depender exclusivamente de los métodos ópticos habituales.













