Un equipo de astrónomos identificó un fenómeno nunca antes observado: un pequeño astro absorbe, poco a poco, materia de una enana marrón en lugar de tragarla de una sola vez. El hallazgo contradice lo que la teoría predecía sobre cómo terminan estas relaciones cósmicas cercanas.
La pareja, bautizada como ZTF J0440+2325, se encuentra a unos 300 años luz de la Tierra. El objeto principal pesa unas 85 veces la masa de Júpiter, mientras que su compañera, una enana marrón, equivale a cerca de 25 masas jovianas.
Hasta ahora, cuando un cuerpo pequeño se acerca demasiado a un astro mayor, el desenlace solía ser inmediato: la devoración total y rápida. Este caso muestra que existe otra posibilidad, un proceso gradual que podría extenderse durante miles de millones de años.
Una curva de luz con forma extraña
El objeto apareció primero en los registros del Zwicky Transient Facility, una cámara instalada en el telescopio del Observatorio Palomar, en California. Ese instrumento rastrea el cielo en busca de cambios bruscos de brillo, típicos de explosiones de supernova.
Kevin Burdge, profesor asistente de física en el Instituto de Tecnología de Massachusetts. Notó una curva de luz inusual: en vez de la forma de campana suave que produce una supernova, el patrón se repetía como un triángulo agudo una y otra vez. Nada en sus observaciones previas se parecía a ese comportamiento.
Por qué un sistema binario confundió al equipo
En ese momento, Burdge y su equipo estaban concentrados en otro tipo de pareja cósmica, conocida como binaria viuda negra, donde una estrella de neutrones consume lentamente a una compañera mucho más pequeña. En esos casos, el compañero liviano gira con tanta fuerza alrededor del cuerpo denso que el brillo del conjunto parece oscilar de forma marcada.
Ese vaivén característico no aparecía en los datos del nuevo objeto, lo que dejó al equipo sin explicación clara durante años. La sospecha era que dos cuerpos de masa baja y similar podían generar la señal observada, aunque faltaba una prueba concreta que lo confirmara.
Burdge señaló que si el sistema tenía menos masa en total, los objetos podrían orbitar uno alrededor del otro sin ese movimiento de vaivén tan marcado, pero no había pruebas de ello.
La confirmación llegó con nuevas mediciones
Aaron Householder, estudiante de posgrado del Departamento de Ciencias de la Tierra, la Atmósfera y los Planetas del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Trabajó junto a Burdge para apuntar varios telescopios hacia el objeto. Esa observación resultó decisiva para entender la naturaleza real del par.
Al medir la oscilación del conjunto, el equipo comprobó que no se trataba de una viuda negra, sino de un astro de baja masa orbitado por una enana marrón. La amplitud del movimiento era demasiado pequeña para corresponder a cualquier otro tipo de sistema conocido.
Una órbita capaz de caber dentro del Sol
La enana marrón completa una vuelta alrededor de su compañera cada 87 minutos, en un recorrido tan corto que cabría dentro del Sol. Esa cercanía extrema llevó al equipo a preguntarse si uno de los dos cuerpos estaba arrancando material del otro de forma directa.
Investigadores de otras instituciones de Estados Unidos y España también participaron en el estudio, publicado en Nature Astronomy. El equipo aún no ha precisado cuánto durará la transferencia de materia, pero estima que el proceso puede extenderse entre cientos de miles de años y miles de millones.
ZTF J0440+2325 es el único caso confirmado hasta ahora, aunque los investigadores han identificado un fuerte candidato: ZTF J1444+4820, perteneciente a un sistema de tres objetos.













