Una tumba monumental etrusca de 2.700 años de antigüedad permanecía oculta en una necrópolis al norte de Roma, protegida por los escombros de su propio techo derrumbado.
Cuando los arqueólogos abrieron la Tumba de la Cámara de Piedra en Vulci. Descubrieron un tesoro intacto de hace 2.700 años: láminas de oro, armas de bronce, cerámica griega y un calzado femenino raro que revela cómo vivía la élite etrusca.
El hallazgo, realizado por el proyecto Ritorno a Vulci en la necrópolis de Polledrara. Corresponde probablemente al túmulo circular que el arqueólogo francés Stéphane Gsell había identificado en 1889 sin lograr localizar su cámara funeraria, la estructura pertenece a finales del siglo VII a.C.
Los depredadores de tumbas habían merodeado durante siglos la zona. Pero la estructura de tres cámaras sobrevivió gracias a que el colapso de sus techos las selló bajo toneladas de piedra, dificultando el acceso de los invasores.
Un monumento excepcional con tres cámaras
El tamaño del complejo sorprendió a los investigadores desde el primer momento. La tumba está entre los mayores sepulcros etruscos jamás identificados en Vulci. Sus compartimentos guardaban cerámica griega de Atenas y Corinto junto a vasos etruscos de bucchero y adornos labrados en hueso y marfil.
La cantidad de artefactos, así como su estado de conservación, indica que pertenecía a miembros de la élite ciudadana.
Entre los descubrimientos destaca el calzado femenino, hallazgo raro que permite reconstruir no solo quién fue sepultado, sino también los hábitos cotidianos de la sociedad etrusca de alto rango. Las láminas de oro y bronce encontradas bajo los escombros complementan un registro arqueológico casi completo de la vida de las personas enterradas allí.
Vestigios de un banquete ceremonial
Las cámaras laterales revelan un conjunto de banquete notablemente preservado. Los arqueólogos hallaron recipientes para servir y preparar bebidas, un trípode de bronce y una pequeña lámpara hecha con material similar al alabastro. Junto a una pieza parecida a un rallador utilizado para la preparación del vino.
Estos objetos demuestran que los banquetes no eran solo expresiones de lujo, sino rituales fundamentales en las ceremonias y encuentros de prestigio de la élite etrusca.
La cerámica y los materiales hallados provienen de diferentes regiones del Mediterráneo, evidenciando que Vulci mantenía contacto constante con otros centros comerciales y culturales. Esta red comercial permitió a la ciudad acumular riqueza durante siglos y consolidarla como uno de los principales centros de la civilización etrusca en la Italia central antes de la expansión de Roma.
Tras concluir la campaña de excavación de 2026, los arqueólogos volvieron a cubrir la estructura para protegerla. Las nuevas excavaciones previstas para 2027 prometen revelar aún más detalles sobre esta sociedad desaparecida hace más de dos mil años, incluida la identidad de quién ocupaba una de las sepulturas más ricas jamás encontradas en Vulci.













