Investigadores han desarrollado una herramienta que busca anticipar la intensificación rápida de los huracanes con hasta cinco días de anticipación.
El sistema utiliza datos atmosféricos y oceánicos para identificar las condiciones asociadas con un aumento repentino de la intensidad de las tormentas.
La herramienta podría ampliar el margen disponible para que las comunidades ubicadas en zonas de riesgo se preparen ante este tipo de fenómenos.
¿Cómo funciona esta herramienta?
El sistema, desarrollado por investigadores del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, dos Estados Unidos, utiliza un modelo de regresión logística que analiza diferentes variables relacionadas con la evolución de las tormentas, entre ellas la temperatura de la superficie del mar y las condiciones atmosféricas.
Para realizar las predicciones, la herramienta procesa datos del Sistema de Pronóstico Global de la NOAA. A partir de esta información, busca identificar las condiciones que pueden favorecer una intensificación rápida de los ciclones tropicales.
El desafío de anticipar la intensificación rápida
La intensificación rápida ocurre cuando un ciclón tropical aumenta considerablemente su velocidad máxima de los vientos en un período corto. Este proceso puede dificultar la preparación de las poblaciones afectadas, especialmente cuando ocurre cerca de la costa.
El huracán Otis es un ejemplo de este tipo de fenómeno. En 2023, la tormenta pasó de depresión tropical a huracán de categoría 5 en un período de poco más de un día antes de tocar tierra en México.
La posibilidad de anticipar estos cambios con mayor antelación podría proporcionar información adicional para la planificación de evacuaciones y otras medidas de protección.
Una ventana más amplia para la preparación
Las investigaciones sobre esta herramienta buscan ampliar el período disponible para anticipar una intensificación rápida, con predicciones que pueden llegar a cinco días. Las evaluaciones iniciales realizadas en el Atlántico han mostrado resultados prometedores.
Una herramienta de este tipo podría complementar los sistemas existentes de pronóstico y proporcionar información a los organismos responsables de la gestión de emergencias.
Su eventual aplicación a otras regiones dependerá de nuevas evaluaciones y del desarrollo de sistemas capaces de incorporar diferentes condiciones atmosféricas y oceánicas.
Por ahora, el avance representa una línea de investigación orientada a mejorar la anticipación de uno de los cambios más difíciles de prever en la evolución de los huracanes.













