Debajo de las Grandes Llanuras de Estados Unidos se encuentra uno de los mayores reservorios subterráneos de agua del país: el acuífero Ogallala. El sistema se extiende por ocho estados, desde Dakota del Sur hasta Texas, y desempeña un papel fundamental para la agricultura de la región.
El problema es que el agua se extrae a un ritmo superior al de su recuperación natural. Esta situación está reduciendo las reservas disponibles y podría generar consecuencias para la producción agrícola y los precios de los alimentos en las próximas décadas.
Por qué el acuífero Ogallala es tan importante
El acuífero cubre aproximadamente 111 millones de acres, unos 45 millones de hectáreas. Proporciona cerca del 30% del agua subterránea utilizada para riego en Estados Unidos y sostiene alrededor de una quinta parte de la producción agrícola del país.
Cultivos como maíz, trigo y algodón dependen en diferentes grados del agua disponible en esta región. El acuífero también abastece de agua potable a aproximadamente 1,9 millones de personas.
Su recuperación natural es lenta. En buena parte de la región, la recarga anual es inferior a una pulgada, mientras que la agricultura puede extraer cantidades considerablemente mayores.

Por este motivo, el agua acumulada durante miles o incluso millones de años funciona en muchos sectores como un recurso que se está consumiendo más rápido de lo que puede recuperarse.
Algunas zonas ya perdieron cientos de metros de agua
Los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) muestran diferencias importantes entre las distintas zonas del acuífero. Entre el período previo al desarrollo intensivo del riego y 2019, algunos puntos registraron descensos de hasta 265 pies, equivalentes a unos 81 metros. En promedio, el descenso del nivel del agua fue de 16,5 pies, unos 5 metros.
La situación tampoco significa que todo el acuífero vaya a quedarse sin agua al mismo tiempo. El agotamiento se concentra especialmente en las áreas donde la extracción para agricultura es más intensa.
Los agricultores también buscan reducir el consumo
Una experiencia desarrollada en el condado de Sheridan, en Kansas, muestra una de las estrategias utilizadas para enfrentar el problema. Desde 2013, los agricultores de una zona acordaron reducir voluntariamente el bombeo de agua. El objetivo inicial era disminuirlo un 20%, pero la reducción alcanzó el 32%.
De acuerdo con datos, el ritmo de descenso del nivel freático disminuyó alrededor de un 65%. Los agricultores también modificaron algunos cultivos, optando en determinados casos por especies que requieren menos agua.
El caso demuestra que la reducción del bombeo puede ralentizar el descenso del nivel del agua. La situación del Ogallala representa, por tanto, un desafío que combina disponibilidad de agua, agricultura y seguridad alimentaria.
Las decisiones sobre cuánto extraer y cuánto conservar determinarán cuánto tiempo podrá seguir sosteniendo la actividad económica de las Grandes Llanuras.













