Dejar el cigarrillo implica mucho más que una decisión personal. La nicotina provoca cambios profundos en el cuerpo y la mente, por lo que muchas personas recaen varias veces antes de conseguirlo.
Intentar dejar de fumar solo con decisión personal tiene una tasa de éxito menor. Según explica el Dr. Cristián Ibarra, médico broncopulmonar de la Clínica Universidad de los Andes, el tabaquismo debe tratarse como una adicción que requiere atención profesional.
La combinación que funciona
El enfoque que propone el especialista combina medicamentos con apoyo psicológico y cambios de comportamiento. Esta estrategia puede multiplicar por tres o cuatro las probabilidades de éxito.
Los parches liberan nicotina de forma lenta y continua y reducen los síntomas de abstinencia. Los chicles y comprimidos ayudan a controlar los deseos intensos que surgen durante el día. Todos forman parte de los tratamientos de reemplazo.
La vareniclina actúa sobre receptores cerebrales para disminuir el placer del cigarrillo y los síntomas de abstinencia. Este medicamento no aporta nicotina y requiere evaluación médica y prescripción para tratar el tabaquismo.
El trabajo mental es igual de importante
La terapia cognitivo-conductual enseña a identificar las situaciones que disparan el deseo de fumar —como tomar café, terminar una comida o pasar por momentos de estrés— y a reemplazarlas por otras conductas.
Técnicas de respiración, modificaciones de rutina y herramientas para manejar la ansiedad forman parte del arsenal disponible. Los dispositivos de vapeo no son una alternativa segura.
El vapor puede contener sustancias potencialmente cancerígenas que dañan e inflaman los pulmones. Además, algunos dispositivos contienen concentraciones elevadas de nicotina que pueden generar una dependencia intensa.
Estrategias prácticas para el camino
Según el doctor Ibarra, las recaídas no son fracasos definitivos, sino parte de un proceso que permite detectar qué desencadenó el consumo. Ayuda fijar una fecha dentro de las próximas dos semanas para dejar de fumar, y también eliminar todos los cigarrillos, encendedores y ceniceros.
Modificar las rutinas vinculadas al tabaco interrumpe patrones La regla de los cinco minutos parte de que los deseos intensos suelen durar entre 3 y 5 minutos. Por eso, retrasar la conducta y distraerse pueden ayudar a atravesarlos. Buscar apoyo profesional es clave para recibir un tratamiento adecuado y reducir el sufrimiento del proceso.













