Un equipo de la Universidad de Oxford advirtió que beber té, café u otras infusiones a temperaturas muy elevadas está vinculado a un mayor riesgo de cáncer de esófago. Así lo determinó un estudio publicado el 8 de septiembre de 2026, que examinó información recabada de casi un millón de personas de mediana edad.
Entre quienes bebían líquidos catalogados como «muy calientes», la probabilidad de desarrollar ese tumor llegó a triplicarse frente a quienes optaban por bebidas tibias. Además, los autores hallaron que ingerir seis o más de esas preparaciones calientes por día también incrementaba las chances de padecer la enfermedad.
Qué temperatura se considera peligrosa
El trabajo fija el umbral de «muy caliente» en 65° centígrados o más. A esa temperatura, un líquido puede provocar quemaduras y, con el tiempo, dañar el revestimiento interno del esófago, según explicaron los responsables del análisis.
La Dra. Keren Papier, investigadora principal del proyecto, señaló que estos hallazgos refuerzan la evidencia previa sobre el vínculo entre las infusiones a alta temperatura y el carcinoma de células escamosas de ese órgano. También aclaró que este tipo de tumor sigue siendo relativamente raro.
El tabaco y el alcohol pesan más
Fumar y beber alcohol continúan siendo los factores de riesgo más importantes para este tipo de tumor, según Papier. Según la científica, todavía faltan estudios que precisen con exactitud a partir de qué temperatura aumenta ese riesgo.
Aunque el cáncer sigue siendo una de las enfermedades más letales que enfrenta la población mundial, no siempre es inevitable. Algunas conductas cotidianas pueden ajustarse para reducir la exposición a ciertos factores asociados con la aparición de tumores.
Hábitos simples que pasan inadvertidos
El consumo de tabaco es perjudicial, pero otras costumbres diarias reciben menos atención pese a su posible efecto acumulativo sobre el organismo. Dejar enfriar la bebida antes de tomarla es una medida sencilla que no exige renunciar al té ni al café.
Esperar unos minutos tras preparar la infusión permite que baje de los 65° centígrados sin perder su sabor. Ese pequeño cambio, sostenido en el tiempo, podría marcar una diferencia real para quienes disfrutan de varias tazas calientes durante el día.













