Guardar la infusión en un termo para tomarla más tarde es una costumbre habitual, pero el café recalentado pierde intensidad de sabor y aroma. No hay evidencia científica de que cause daños al organismo.
La temperatura, por sí sola, no altera la composición de la infusión hasta volverla dañina. Lo que cambia con el paso de las horas es la calidad sensorial: se pierde intensidad de sabor y aroma.
Café recalentado y cambios sensoriales a lo largo del tiempo
Cuando la preparación permanece lista durante mucho tiempo, ciertos compuestos naturales empiezan a transformarse por un proceso llamado oxidación. Esa reacción química ocurre cuando sustancias orgánicas entran en contacto con el oxígeno del aire.
El fenómeno afecta a los aceites naturales y los polifenoles presentes en la bebida. Con el paso de las horas, el resultado es un sabor más amargo y un olor menos agradable que el de una taza recién servida.
Qué se pierde tras varias horas
Buena parte de los compuestos responsables del aroma son volátiles: se evaporan o se degradan al estar expuestos al aire durante un período prolongado. Por esa razón conviene beber la infusión poco después de prepararla, cuando todavía conserva sus rasgos sensoriales más marcados.
Al recalentar, además, se genera aún más ácido quínico y ácido cafeico, según el sitio Super Interesante. La cafeína, en cambio, es una molécula estable que no disminuye de forma relevante ni con el paso de las horas ni al calentarlo en el microondas, según esa publicación.
Efectos en personas sensibles
Quienes sufren acidez u otros problemas gastrointestinales pueden notar molestias como acidez. Náuseas o sensación de ardor estomacal tras consumir la infusión recalentada u oxidada, según informó la nutricionista Priscilla Primi a O Globo.
Esto ocurre porque, sin importar la temperatura, la bebida puede estimular la acidez gástrica en personas sensibles. La nutricionista Priscilla Primi también señaló a O Globo que puede provocar dolor de cabeza y mareo. No hay evidencia científica de que cause daños tóxicos al organismo, aunque algunas personas sensibles pueden experimentar molestias digestivas.
Cómo conservar el sabor original
Preparar solo la cantidad que realmente se va a beber es la primera recomendación para preservar el sabor y el aroma. Guardarla en un termo también ayuda a retrasar la pérdida de aroma frente al contacto con el aire.
Moler los granos justo antes de usarlos evita que la oxidación se adelante durante el almacenamiento prolongado. Consumir la infusión lo más cerca posible del momento de preparación sigue siendo la clave para disfrutar del sabor original.













