Compartir fotografías en las redes sociales es una práctica cotidiana para millones de personas. Sin embargo, expertos en ciberseguridad advierten sobre un riesgo poco conocido que podría poner en peligro la información biométrica de los usuarios, especialmente cuando las imágenes muestran claramente las yemas de los dedos.
La preocupación surgió tras la difusión de informes que señalan que ciberdelincuentes podrían utilizar herramientas de inteligencia artificial para extraer o reconstruir huellas dactilares a partir de fotografías publicadas en internet.
Según especialistas, las cámaras de alta resolución actuales capturan suficientes detalles como para que determinados sistemas analicen las irregularidades presentes en las huellas digitales.
¿Es posible robar huellas desde una fotografía?
La teoría ha generado gran debate entre expertos. Algunos especialistas sostienen que la tecnología actual permite recrear plantillas biométricas a partir de imágenes de alta calidad, lo que podría facilitar intentos de fraude o accesos no autorizados a ciertos sistemas que utilizan autenticación biométrica.
No obstante, otros expertos consideran que el riesgo para la mayoría de las personas sigue siendo relativamente bajo. Explican que, además de obtener una imagen clara de la huella, un atacante necesitaría superar otras barreras de seguridad y, en muchos casos, tener acceso físico al dispositivo o sistema que utiliza ese método de identificación.
El gesto más común que podría exponer información
Entre las imágenes señaladas como potencialmente riesgosas se encuentran las selfies en las que las personas hacen la clásica señal de la “V” con los dedos.
Cuando las yemas quedan visibles y la fotografía tiene una resolución elevada, la información biométrica podría quedar más expuesta de lo que muchos usuarios imaginan.
Cómo protegerse
Los especialistas recomiendan evitar publicar fotografías en las que las huellas dactilares aparezcan con gran nivel de detalle y, sobre todo, activar la autenticación multifactor en cuentas bancarias, correos electrónicos y redes sociales.
Esta medida agrega capas adicionales de seguridad y dificulta el acceso de terceros incluso si una credencial es comprometida.
En un contexto donde la inteligencia artificial evoluciona rápidamente, ser cuidadoso con la información que se comparte en línea puede marcar una gran diferencia para proteger la privacidad y la seguridad digital.









